Ir al contenido principal

McCarthy

Cormac McCarthy

El uso de la terminología geológica en la grandiosa, violenta y espeluznante novela Meridiano de sangre (1985), del estadounidense Cormac McCarthy, es un ejemplo magistral en la ficción contemporánea. Uno de los personajes principales, el imponente vesánico juez Holden, guía espiritual de grupo de mercenarios de Glanton, sabe de geología y minerales, y también de fósiles, y en un momento dado encuentra nitro en una cueva y azufre en el cráter de un volcán extinguido con los que hace pólvora.
Pero es en las soberbias descripciones del seco paisaje en torno a la frontera mexicana, lugar donde transcurren las sangrientas correrías del grupo, donde McCarthy saca el máximo partido al léxico geológico. He aquí algunos ejemplos:
"Atravesaron regiones de piedra multicolor solevantada en tajos mellados y capas horizontales de roca trapeana alzadas en fallas y anticlinales curvados sobre sí mismos... Al despuntar el día escalaron entre esquistos y roca volcánica bajo la pared de un pliegue monoclinal cuyas torretas se erguían como profetas de basalto... Las prietas cornisas periféricas azules de calina y las diamantinas sierras surgiendo de la nada como lomos de bestias marinas en una aurora devoniana..." ¡Profetas de basalto! ¡Aurora devoniana!... Formidable prosa, sorprendentes imágenes.

Comentarios

  1. Anónimo5/3/10 16:51

    Sensato y lúcido, como de costumbre, este comentario suyo, don Jorge. No sé si lo publica como adecuada respuesta a las estulticias dichas en cierta mesa redonda universitaria a cargo de tres "jóvenes" novelistas asturianos, unos autores que tal vez escriban mucho, pero que evidentemente leen muy poco. Si en la propia Universidad ya todo vale, aviados estamos.

    ResponderEliminar
  2. La verdad es que tenía ya lista esta entrada antes de la mesa redonda que menciona, a la que asistí; pero no está de más recordar de vez en cuando que al lado de escritores como McCarthy, sobre todo en Meridiano de sangre, los demás parecemos meros aficionados.
    Por cierto, la Universidad lo resiste todo.

    ResponderEliminar
  3. Anónimo9/3/10 20:32

    En esa mesa había un novelista en ciernes, un performer y un concursante de OT.

    ResponderEliminar
  4. Don Jorge, ¿cómo no dice usted lo que le pareció la citada mesa redonda celebrada en la antigua Facultad de Derecho? ¿Tan peripatética fue?

    ResponderEliminar
  5. Una prueba de "estulticia" es el artículo, por llamarlo de alguna manera, que uno de esos pretendidos "novelistas" publica hoy en el diario gijonés "El Comercio" sobre Delibes. ¡Un delirio sin pies ni cabeza más propio de un mal estudiante del viejo COU!
    Saludos.
    RMS

    ResponderEliminar
  6. Quien calla otorga, don Jorge.

    ResponderEliminar
  7. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Luis Romero

Luis Romero (Barcelona, 1916-2009)  a principios de los años cincuenta.

A Luis Romero -de quien este año se cumple el centenario de su nacimiento- le sorprendió la. concesión del Premio Eugenio Nadal de 1951 durante su estancia en Argentina. La Noria era su primera novela (antes había publicado un libro de poemas, Cuerda tensa, y otro de viajes, Tabernas) y describe un día de Barcelona a través de treinta y seis personajes, sin contar otros secundarios o menos relevantes. Ya en su día, Eugenio de Nora destacó la influencia técnica de La colmena de Camilo José Cela y de la traducción al castellano (por José Salas Subirat) de Ulises, de James Joyce. Ambas novelas, que habían sido publicadas en Argentina, estaban muy en boga. Yo añadiría otra posible influencia cinematográfica: La ronde (1950), de Max Ophüls, basada en la obra de Arthur Schnitzler.
La novela de Romero (reeditada recientemente por la editorial Comanegra) combina el realismo objetivista y el monólogo interior. Los personaje…

Café Peñalba, Oviedo

A aquellas horas, el café estaba completamente lleno. Se veía a los camareros pasar presurosos entre las mesas, llevando en alto las bandejas, cargadas de misteriosas mezclas rojas, lechosas, verdes, doradas, en las que destacaba intensamente la mancha amarilla cromo de una corteza de límón o el carmín de una guinda, que el barman, como un moderno alquimista, preparaba en su alegre laboratorio de botellas. Todos eran pálidos, fofos, y parecían llevar con un poco de cortedad sus smokings deslucidos, con las mangas brillantes por el uso, y el lazo de la corbata torcido, lacio, como un pájaro negro de alas caídas. Aquel café era una institución en la vieja ciudad y aquella hora del anochecer una de las más difíciles del servicio. Los ingenieros, los magistrados, los catedráticos de la Universidad y las gentes enriquecidas con el carbón y el hierro se reunían allí a merendar, y había que servirles escrupulosamente, procurando no cortar sus conversaciones al preguntarles qué deseaban o al…

Felicitación

Este blog desea a todos sus lectores lo mejor para el 2017.