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Melitensia


Melitensia recoge una serie de notas tomadas a raíz de un viaje que realicé a las islas de Malta y Gozo en el verano de 2001. El opúsculo, no venal, se imprimió en diciembre de 2006 en el taller tipográfico de Ángel Díaz en La Manjoya (Oviedo), y se hizo una tirada de 55 ejemplares numerados y firmados por el autor.
Ahora, y en consideración a los que en su momento no tuvieron acceso al mismo, me es grato anunciar la disponibilidad de Melitensia como libro electrónico.

Comentarios

  1. Por una vez y sin que sirva de precedente.
    No me ha entusiasmado. Demasiada erudición y poca implicación. Echo de menos tus impresiones personales, un latido humano, lo que ve el ojo entrenado. Echo de menos a la gente, la vida, el bullir. Es como el esqueleto de un futuro libro, sin el tuétano.
    Un abrazo y perdona la osadía.

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  2. No tengo que perdonarte nada. Ya sabes, José Luis, que valoro mucho tu opinión, y esta vez también.
    Un abrazo.

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Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).