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El viajero sentimental

Henry James utiliza en esta nouvelle, escrita al principio de su carrera profesional y a raíz de un viaje a Italia, personajes y escenarios que habrán de nutrir la escritura de buena parte de sus cuentos y novelas más representativos. Lejos de la elefantiasis estilística de sus últimas obras, Compañeros de viaje muestra una factura sobria y una prosa fluida, al servicio de una historia que combina el romance, la crónica del viaje y la introspección psicológica...

(Compañeros de viaje. Navona editorial, Barcelona, 2010. Traducción de Pilar Lafuente. Prólogo de Jorge Ordaz)

Comentarios

  1. Estoy de acuerdo Jorge. Es una lectura amena donde confluyen el arte, el cual tiene un peso fundamental en la obra, el romance, y la psicología humana. Con estos variados ingredientes es muy fácil seguir de buena gana el argumento que nos cuenta y meternos de lleno en el seno del arte Italiano. Saludos.

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  2. Gracias, Airin por tu comentario.

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  3. Lo he leído y tiene encanto. No es el mejor Henry James pero ningún enamorado de Italia debería perdérselo. Buen prólogo, por cierto.
    Un abrazo.

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  4. Gracias, José Luis. Y que sigamos disfrutando de la colección.
    Un abrazo.

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Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).