Ir al contenido principal

Un poema de Alun Lewis

EL CENTINELA

He empezado a morirme.
Por fin he descubierto
que no hay escapatoria
de la Noche. Ni sueño alguno
ni entrecortadas imágenes de durmientes
alcanzan mis ojos de murciélago. Cuelgo,
estéril cuero, del oculto tejado
de la Noche, y observo,
desvelado, la región del Sueño.
He dejado
los bonitos cuerpos del chico y la chica
estrecha y plácidamente abrazados;
y he dejado
los hermosos senderos del sueño
que los amantes descalzos siguen hasta
la última orilla que mi mente guarda.
He empezado a morirme
y el implacable silencio de los cañones
es mi negro intermedio, mi juventud y mi madurez,
en la flor de la furia la plegada amapola,
la Noche.

("The Sentry" se halla incluido en Selected Poems de Alun Lewis, Londres, 1981. Traducción: J. O.)

Comentarios

  1. Monty Barnes19/11/09 7:24

    "on death and beauty - till a bullet stopped his song. "
    Parece que este hombre sabía que tropezaría con una bala. ¿ Vidente ? ¿suicida? Quizá poeta arrebatado de los de antes. Que tristeza.

    ResponderEliminar
  2. O una mezcla de las tres cosas. Sin duda iba para poeta de los grandes.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  3. Estremecedor. Sobre todo teniendo en cuenta el final del poeta. Muy buen poema. Gracias.
    Un abrazo:
    JLP

    ResponderEliminar
  4. Gracias, José Luis. (Por cierto, se te echó de menos en Pravia).
    Un abrazo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).