Ir al contenido principal

Objeto de deseo


"Estaba tendida boca arriba, sin pizca de pudor en su desnudez, sus ojos negros fijos en mí en silencio. Rara vez teníamos mucho que decirnos. Sus ojos se cerraron y a los pocos instantes ella se quedó dormida (...) Miraba yo su desnudez casi con indiferencia y con el leve desagrado que uno experimenta a veces ante el objeto de su pasión una vez que la pasión ha quedado satisfecha. Tal vez era más que eso. En realidad, no la quería. Ella me excitaba, pero yo no la quería."

(Puñal de sangre, de Richard S. Prather, 1954)

Comentarios

Entradas populares

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).