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Goldsmith

Autor de poesías, ensayos y obras dramáticas, el irlandés Oliver Goldsmith (1728-177 ) ha pasado a la historia de la literatura gracias a su novela El vicario de Wakefiled (1766), un enternecedor cuadro de costumbres ambientado en la campiña inglesa. Goldsmith escribió mucho, y siempre estaba a la última pregunta. No ayudó a sus finanzas su carácter despilfarrador y su comportamiento disoluto y un tanto aprovechado. Perteneció al círculo de amistades del doctor Samuel Johnson, que apreciaba su talento; pero esto no le libró de ataques y animadversiones (Horace Walpole le tildó de "idiota inspirado".)
Algunas de sus poesías -p. ej. "The Deserted Village" y "Elegía a un perro rabioso"- han resistido el paso del tiempo en antologías, al igual que las cartas satíricas reunidas bajo el epígrafe de El ciudadano del mundo. Sin embargo, otros escritos suyos, especialmente de tema erudito e histórico, continúan acumulando polvo. Uno de estos textos que el tiempo ha relegado al olvido es An History of the Earth and Animated Nature (8 vol, 1774). Se trata de una obra de encargo en la que Goldsmith siguió los esquemas de anteriores historias naturales, de Plinio a Buffon. Al no ser un experto naturalista Goldsmith acude sin escrúpulo a la paráfrasis cuando no a la copia. En cualquier caso la obra se vendió muy bien y gozó de una gran popularidad en la bibliotecas circulantes.
El primer tomo de esta obra enciclopédica se ocupa de geología, e incluye capítulos dedicados al origen del Universo, las teorías de la Tierra, meteoros, océanos, ríos, montañas, fósiles, minerales, volcanes, terremotos... Más que las teorías le interesan a Goldsmith los hechos: "Uno de los defectos de los filósofos de la última época es que eran más inquisitivos acerca de las causas de las cosas que sobre las cosas mismas." En Inglaterra, a finales del siglo XVIII, gran parte del conocimiento que de estos asuntos sabía un lector corriente lo sabía por haberlo leído en Goldsmith.

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Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).