Ir al contenido principal

Meteoros

Ilustración de Georges Roux para La caza del meteoro

Desde la antigüedad, la caída de piedras del cielo ha asombrado y amedrentado a la población humana. "A veces los cielos se abren y caen piedras que parecen sangre y fuego que golpean la Tierra", dice Plinio el Viejo en su Historia Natural. Sin embargo, desde el punto de vista de la ficción literaria la observación de bólidos y la caída de meteoritos no ha sido un tema muy frecuentado.
El escritor norteamericano T. C. Bridges (1868-1944), autor de varias narraciones juveniles, escribió una novela de aventuras titulada Stones from the Sky (1941), en donde se describe la caída de unos aerolitos en la Patagonia. Pero sin duda la novela más conocida de esta temática es La caza del meteoro de Julio Verne. La novela fue escrita en 1898 y se publicó póstumamente diez añós más tarde, retocada por su hijo Michel.
El argumento de la novela gira en torno al descubrimiento, por parte de dos astrónomos aficionados y rivales de la ciudad de Whaston, en el estado de Virginia Oriental (EE.UU), de un bólido que orbita alrededor de nuestro planeta. La narración sube en interés cuando se descubre que dicho meteoro, de 110 m de diámetro y un volumen aproximado de 96.000 metros cúbicos, está coompuesto enteramente por oro puro.
Es entonces cuando aparece en escena un excéntrico sabio francés llamado Zephyrin Xirdal que, con el auxilio de un "reflector metálico" de su invención, logra cambiar la órbita del bólido y provocar su caída en un lugar determinado de Groenlandia, justamente en unos terrenos que previamente había comprado con la ayuda de su tío banquero. Esto desencadena una especie de alocada porfía, de tintes trágicómicos, por hacerse con el aurífero meteorito. Ante la estupefacción del público allí congregado, venido de diversoso países, tiene lugar el desenlace de la novela que, naturalmente, no voy a desvelar.

Comentarios

  1. interesante,le invito entonces a visitar mis blogs http://allan-astronomia.blogspot.com y http://julesverneastronomia.blogspot.com

    Tambien puedes visitar http://javiercoria.blogspot.com y una pag web jverne.net

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro, milagro. Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía. Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Catal…

Kerouac

Ayer se cumplieron cincuenta años de la muerte del escritor norteamericano Jack Kerouac, la gran estrella del firmamento beat. De hecho, el comienzo de la llamada "generación beat" puede datarse en 1957, al amparo de la publicación de su novela En la carretera y el lanzamiento del Sputnik por la Unión Soviética (de aquí la palabra beatnik que a partir de entonces definiría a los jóvenes rebeldes y disidentes culturales).
Se diría que el éxito mató a la generación beat prácticamente desde su inicio. De la noche a la mañana aspirantes a escritores considerados impublicables ocuparon las páginas de las revistas, fueron entrevistados en la radio e incluso salieron en televisión. El fenómeno fue fulgurante, pero duró poco. La cosecha fue escasa, pero auténtica. Sobre todo hubo poetas, muchos poetas. Narradores pocos, y que hayan quedado todavía menos: solo Kerouac y su mentor William S. Burroughs, aunque en rigor el autor de El almuerzo desnudo no pertenece a la misma "gene…

Portentosas lluvias

Según reza el subtítulo de Mil y una curiosidades (Barcelona, c. 1930) se trata de un "Archivo de cosas raras muy convenientes. Algo de todo. Noticias que no contiene ningún diccionario. Libro de utilidad y recreo. Agradable lectura para hombres y niños. Asuntos tratados sencillamente, sin alardes científicos ni pedantescos". Su autor, aunque no conste en la portada, fue el periodista y humorista aragonés Julio Víctor Tomey, autor, entre otras obras, de dos libritos cómicos: Cuadernicos baturros y Prosica baturra.
El volumen II de Mil y una curiosidades -que me facilitó mi amigo Josep Mª Sans- contiene un batiburrillo de noticias curiosas sobre diversos temas, desde el velocípedo al paragranizo pasando por el modo de ordeñar las vacas por medio de la electricidad. Incluye también referencias a algunos libros antiguos y raros, como Prodigiorum ac ostentorum chronicon, infolio publicado en Basilea en 1557, por "el sabio profesor de Heidelberg Teobaldo Wolffhar, que escri…