Ir al contenido principal

Abada

Grabado de Clara, original del pintor Oudry.
(Tomado de Clara's Grand Tour, 2004, de Glynis Ridley)

Se llamaba Clara y era un rinoceronte hembra. Fue capturada cuando tenía dos años en Assam (India) y trasladada a Europa en barco desde Calcuta por un empleado de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales llamado Douwemout Van der Meer. Vivió en Leiden hasta que en 1746 emprendió con su amo una gira por Europa que la convertiría en una celebridad. Iba en un carromato hecho a medida para aguantar sus tres toneladas de peso y tirado por ocho caballos. Durante diecisiete años viajó por varios países: Austria, Alemania, Suiza, Francia, Italia, Gran Bretaña...
En todas partes la abada Clara causó el asombro de millares de personas que nunca habían visto un rinoceronte ni en pintura. La vieron, entre otros muchos, la emperatriz María Teresa y Luis XV, y Casanova, que pasaba por allí. Buffon la estudió de cerca y Diderot y D'Alembert la sacaron en su Encyclopédie. Se hiceron con su imagen grabados y medallas conmemorativas; se moldearon figuras de porcelana, mármoles y bronces; y se editaron en su honor panfletos y poesías. Una "rinomanía" recorrió Europa, y hasta la señoras se peinaban à la rhinocéros.
Clara aguantó con paciencia y docilidad todo este trajín y murió durante su exhibición en Londres, el 14 de abril de 1758. No se sabe qué pasó luego con su cuerpo. En cuanto a Van der Meer volvió rico a Leiden y simplemente desapareció del registro escrito.

Comentarios

  1. La historia de Clara es nuestra historia. Todos vamos camino del olvido. Unos llegarán antes que otros pero todos llegaremos. ¿No se sabrá de nuestro cuerpo? ¿Desaparecemos totalmente del registro escrito? Es lo más probable. Pero creamos que no. Seamos partidarios de la ilusión.
    Un abrazo:
    JLP

    ResponderEliminar
  2. Todos somos un poco Clara, ciertamente.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat

El Anacronópete

En el último episodio de la serie televisiva El ministerio del tiempo, titulado "Deshaciendo el tiempo", tiene un papel relevante un extraño aparato volador llamado "Anacronópete". No es una invención de los guionistas de la serie, sino más bien un homenaje a la figura del escritor madrileño Enrique Gaspar y Rimbau (1842-1902). En su tiempo Enrique Gaspar fue celebrado sobre todo como dramaturgo, autor de varias comedias de costumbres de estilo realista. Por otro lado, su experiencia de diplomático (fue cónsul en varias ciudades de Europa y Asia) le suministró materia para sus libros de viaje. Pero hoy en día es especialmente recordado por El Anacronópete (Barcelona, 1887), novela de fantasía y aventuras en la línea de las producidas por Julio Verne, considerada una de las primeras aportaciones españolas a la ciencia ficción moderna y un claro precedente de La máquina del tiempo de H. G. Wells. La novela de Gaspar -que en principio iba a ser un libreto de za

Viaje sin salir de casa

Xavier de Maistre (1763-1852) He emprendido y ejecutado un viaje de cuarenta y dos días alrededor de mi habitación. Las interesantes observaciones que he hecho, y el placer continuo que he experimentado a lo largo del camino, me impulsaban a hacerlo público; la certeza de ser útil me ha decidido a ello. Mi corazón experimenta una satisfacción inefable cuando pienso en el número infinito de malhadados a los que ofrezco un recurso asegurado contra el aburrimiento y un alivio a los males que soportan. El placer que uno siente viajando por su habitación está libre de la envidia inquieta de los hombres; es independiente de la fortuna. ¿Existe, en efecto, un ser lo bastante desgraciado, lo bastante abandonado para no poseer un cuartucho donde retirarse y esconderse de todo el mundo? He aquí todos los aprestos del viaje. (Xavier de Maistre, Viaje alrededor de mi habitación . Editorial Funambulista, 2007. Traducción de Puerto Anadón).