Ir al contenido principal

Un poema de Rosenthal

TRES PARA KENNETH FEARING

1

Cuando la luz gris del amanecer
destroza los cristales de la ventana
y todos se han ido a casa
y tú das vueltas
mirando las botellas vacías
de una mesa
preguntándote si deberías
cepillarte los dientes o irte a la cama

¿por qué aún estás pendiente
del teléfono?
¿De verdad crees que
una nube de polvo de estrellas
brillará sobre ti?
¿Qué esperanzas famélicas
aún se aferran a los límites
de tu pensamiento?


2

"¿Cómo se dice -ya sabes-
cuando te quedas sin trabajo y el casero te echa
y acabas durmiendo en el coche y no
tienes nada que comer y un día apareces
en una iglesia donde un tipo te dijo que
allí reparten comida gratis?"

"A eso se le solía llamar estar en la miseria
y comer de beneficiencia."


3

Hablando de poetas de los años treinta
es habitual decir: "Vieron que una
gran guerra se avecinaba y
no pudieron hacer nada para evitarla. Les atormentaba
como un insoportable dolor de cabeza geopolítico."

Dentro de cincuenta años, ¿quién
dirá eso de nosotros?
Quiero decir, ¿quién coño quedará
para decir eso de nosotros?

(Este poema pertenece al libro Loves of the Poets, de David H. Rosenthal, New York, 1989. Traducción: Ana Torres Canadell)

Comentarios

Entradas populares

Número diabólico (y no es el 666)

He aquí el número diabólico: 142.857. Consiste en lo siguiente: multiplicado por 2 y por 3 las mismas cifras se producen en los dos productos. Veamos:

                                                            x 2 = 285.714
                                                            x 3 = 428.571

Multiplicado por 4, 5, 6 se obtendrán siempre las mismas cifras y siempre en el mismo orden. Sólo cambia la cifra de partida. Existe una excepción multiplicado por 7. Veamos:

                                        x 7 = 999.999 (seis veces la cifra nueve).

Este número diabólico multiplicado por 8, nos da siete cifras en lugar de seis. Total: 1.142.856, es decir que, sumando la primera y la última cifra de este producto, obtendremos aún las seis cifras del número diabólico. Continuando las multiplicaciones por 9, 10, 11, 12 y 13 y sumando la primera y la última cifra del producto, viene de nuevo a nuestros ojos el número diabólico. Llegado a 14 (dos veces siete) se obtiene: 1.999.998, es de…

Escribir o no escribir

Por lo tanto, escribir que se querría escribir, ya es escribir. Escribir que no se puede escribir, también es escribir. Una manera como cualquier otra de llevar a cabo el vuelco que da pie a tantos propósitos audaces: hacer de lo periférico el centro, de lo accesorio lo esencial y de la arenilla la piedra angular. Sabía por lo tanto lo que tenía que hacer: dar una especie de golpe de mano mediante el cual había que conseguir otorgar una existencia ficticia a unos libros que no existen realmente y, gracias a ello, conferir una existencia real al libro que trata de esos libros ficticios. Un proceder en suma que se asemeja al que conduce al cogito cartesiano: en el momento preciso de dar fe de mi ineptitud para la escritura me descubría a mí mismo escritor, y de la ausencia de mis obras fallidas se nutriría éste. Hermoso ejemplo de esa estrategia del quien-pierde-gana, de esa proeza dialéctica que convierte una acumulación de fracasos en un camino hacia el éxito. ¡No será que no nos han…