Ir al contenido principal

Chamisso

Charles Louis Charles Adelaïde de Chamissot (1771-1838) nace en el castillo de Boncourt, en la Champaña francesa, en el seno de una aristocrática familia. A causa de la revolución la familia se ve obligada a huir, estableciéndose en Prusia. Allí adopta el nombre germanizado de Adelbert von Chamisso y comienza a interesarse por la literatura y las ciencias naturales. Estudia en la universidad de Berlín, y en 1815 se incorpora como botánico a la expedición científica rusogermana, a bordo del bergantín "Rurik", comandado por el capitán Otto von Kotzebue, hijo del célebre autor dramático August von Kotzebue.
Chamisso llega a Tenerife el 28 de octubre, un día después de que hubiera partido de la isla el geólogo alemán Leopold von Buch, que había estado estudiando los volcanes del archipiélago canario. La expedición rusogermana duraría tres años. Chamisso tuvo de compañero a otro naturalista, Johann Friedrich von Eschscholtz. Juntos lograron un considerable acopio de plantas, animales y minerales de los distintos lugares donde recalaron. En la deshabitada isla de Salas y Gómez, en el Pacífico, frente a las costas de Chile, Chamisso hace un ligero esbozo de su agreste naturaleza volcánica y encuentra materia suficiente para escribir un romántico poema.
Hacia el final de su vida Adelbert von Chamisso publicaría su crónica de la expedición en Viaje alrededor del mundo (1836). Sin embargo, la obra que habría darle fama, y por la que aún es recordado, es la novela Historia maravillosa de Peter Schlemihl (1814), en la que cuenta la historia de un hombre que vende su sombra al diablo a cambio de una bolsa mágica llena de dinero que no se agota nunca. Al final, arrepentido, Schlemihl se deshace de la bolsa y emprende el camino de la expiación, encontrando la serenidad de espíritu en el estudio de la Naturaleza: “La Tierra se me mostraba como un rico jardín, el estudio como norma y sostén de mi vida, y la ciencia como objeto”. Tal vez, como el propio Chamisso, Schlemihl estuviera pensando en la frase de Humboldt: La Naturaleza es el reino de la Libertad.

Comentarios

  1. Leí la Historia maravillosa de Peter Schlemih hace unos años.
    Muy recomendable.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro, milagro. Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía. Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Catal…

Un poema de Muntañola

La noche es un árbol turbio que se enrreda en el árbol, es antracita antigua quemando la luz, es la piel más arcana del aire. El árbol lo sabe. Él bebe la noche.

(Esther Muntañola, Árbol. Ediciones Tigre de Papel, 2018).

De Anaïs Nin a Nicolás Guillén, con un interludio musical.

En los diarios tempranos de Anaïs Nin, escritos en los años veinte, el apellido Madriguera aparece en varias ocasiones. Paquita y Enric Madriguera eran dos hermanos catalanes, músicos precoces y amigos del compositor hispanocubano Joaquín Nin Castellanos, padre de Anaïs y de Joaquín Nin-Culmell, compositor como su padre. Ambos se alojaron en varias ocasiones en casa de Anaïs. Paquita fue una reconocida pianista, que más tarde se casaría con el guitarrista Andrés Segovia. Enric era violinista y tras empezar una prometedora carrera como intérprete clásico, al llegar Estados Unidos se pasó a la música moderna con gran éxito. Al frente de su banda se hizo famoso como compositor de canciones y bailables de ritmos latinoamericanos, compitiendo en este ámbito con su compatriota Xavier Cugat. El figuerense había empezado su carrera profesional en La Habana, donde se había criado y formado también como violinista.
Una de las canciones más recordadas de Enric Madriguera es "Adiós", co…