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Poictesme

James Branch Cabell (1879-1958), escritor sureño amante de Europa y de la Edad Media, inauguró el “ciclo de Poictesme” en 1904 con la novela Gallantry. A esta siguieron más de una docena, entre las que destaca Jurgen (1919). En ella se cuenta la historia de un poeta convertido en prestamista al que un diablo caritativo ha hecho desaparecer a su temperamental mujer. Jurgen inicia entonces su búsqueda por míticos países bajo diferentes apariencias. A lomos de un centauro se traslada al vecino reino de Glathion. Allí conoce a la bella Ginebra, futura esposa del rey Arturo, de la que se enamora. Viaja luego al país de Cucaña, donde se encuentra el dormitorio del Tiempo. En Leuké se casa con una hamadríade del bosque y asiste a la caída de Seudópolis, la capital de oro y marfil, por las hordas de Filistea. No acaba aquí el fantástico periplo de Jurgen. Desciende al Infierno de los ancestros, se entrevista con Satanás y descubre que la religión del Infierno es el patriotismo y su forma de gobierno la democracia ilustrada. Pasa a continuación al Cielo, que se halla encima del Infierno, a fin de que las afortunadas almas vean aumentada su felicidad con solo bajar la mirada y contemplar las torturas infligidas a los condenados.
A lo largo de todo el ciclo Cabell exhibe una desbordante imaginación y un demoledor sentido de la sátira para retratar la estupidez humana. Su estilo es culto, moroso y barroco, algo poco usual en las letras norteamericanas. Cuando se publicó Jurgen, la New York Vice Society lo declaró irreverente y obsceno. El libro fue retirado de las librerías, comenzó a circular bajo mano y se convirtió en un éxito de escándalo. Cabell se vio súbitamente catapultado a la fama. En los años treinta, sin embargo, el mundo de Poictesme dejó de interesar y la estrella de Cabell se fue apagando poco a poco. Como tantos otros.

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Entradas populares

Cuando se apaga la luz

"Ningún hombre es listo cuando una mujer apaga la luz".

(Barry Sullivan en Mujer inteligente, 1948, de Edward A. Blatt. Guion de Alvah Bessie y otros).

Incierta Fritillaria

La historia de la Fritillaria en Gran Bretaña es igualmnente incierta. Es seguro que se cultivaba allí en 1597, y posiblemente hacia 1578 (en realidad los nombrs de esta planta no se fijaron tan pronto, y a veces no está claro de qué planta se habla). Por otro lado, el primer registro de la planta en el mundo natural data de 1736, y hasta eso es anómalo, nadie afirma haber vuelto a verla hasta 1776, una fecha muy tardía para una nativa británica auténtica, sobre todo para una tan llamativa, inconfundible y atractiva. En otras palabras, quien considere nativa la Fritillaria deberá reconocer que las distintas generaciones de botánicos de los siglos XVII y XVIII se pusieron de acuerdo para no mencionarla en absoluto, una confabuilación solo comparable a la de la NASA cuando simuló los aterrizajes de estadounidenses en la Luna, supuestamente en los días que les quedaban libres en la tarea de vigilar los artefactos alienígenas de Roswell.

(Ken Thompson, ¿De dónde son los camellos? Creencia…

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.