Ir al contenido principal

Fenton

Frank Fenton fue uno de los guionistas más prolíficos de Hollywood. Conocía muy bien las interioridades y miserias de la industria del cine. En noviembre de 1938 publicó en la revista The American Mercury un acerbo artículo titulado "The Hollywood Literary Life". En él decía, entre otras cosas, que úlceras, ingratitud, frustación y bancarrota eran de las pocas cosas que un escritor de serie B, como él, podía esperar en la meca del cine. En aquella época Fenton era amigo y compañero de correrías de John Fante, y juntos escribieron algunos guiones con resultados más bien decepcionantes. El personaje del escritor Frank Edgington, en Sueños de Bunker Hill de Fante, está inspirado en Fenton.
Entre los guiones que escribió Fenton está el de Fort Bravo (Escape from Fort Bravo, 1953), intrepretada por William Holden. En la película interviene también el gran actor secundario William Demarest, uno de los los actores fetiche de Preston Sturges. En un momento determinado de la película Demarest tiene una línea memorable: Dice: "Hay un límite para todo, excepto para la estupidez".

Comentarios

  1. Anónimo6/7/08 1:25

    Me gustaría escribir algo -un artículo o lo que sea- citando sólo escenas o diálogos de películas que me han gustado. Hace poco, Tom Waits se autoentrevistaba en un dominical nacional y una de las preguntas que se hacía, por el gusto de contestarla, era precisamente esa: ¿Qué escena o diálogo de película recuerda?
    Yo podría citar cien mil, claro, como todos. Pero dejaré sólo una frase memorable. Es de "Callejón sin salida", de William Wyler, y la dice el gangster compañero de Humphrey Bogart (también gangster). Es de una sencillez y una obviedad..., pero a la vez muy dicente: "Cada cual debe hacer lo que cree que le gusta".
    Naturalmente, el meollo está en ese "lo que cree".
    Un abrazo:
    JLP

    ResponderEliminar
  2. Pues no es mala idea, José Luis, esa de escribir un artículo, relato o lo que sea con diálogos de películas. Te animo a hacerlo. Si quieres puedo ayudarte proporcionándote algunas.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Anónimo7/7/08 22:26

    Pon algunas en tu blog y yo haré lo mismo en el mío. Un abrazo:
    JLP

    ResponderEliminar
  4. De acuerdo, irán saliendo.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro, milagro. Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía. Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Catal…

Un poema de Muntañola

La noche es un árbol turbio que se enrreda en el árbol, es antracita antigua quemando la luz, es la piel más arcana del aire. El árbol lo sabe. Él bebe la noche.

(Esther Muntañola, Árbol. Ediciones Tigre de Papel, 2018).

De Anaïs Nin a Nicolás Guillén, con un interludio musical.

En los diarios tempranos de Anaïs Nin, escritos en los años veinte, el apellido Madriguera aparece en varias ocasiones. Paquita y Enric Madriguera eran dos hermanos catalanes, músicos precoces y amigos del compositor hispanocubano Joaquín Nin Castellanos, padre de Anaïs y de Joaquín Nin-Culmell, compositor como su padre. Ambos se alojaron en varias ocasiones en casa de Anaïs. Paquita fue una reconocida pianista, que más tarde se casaría con el guitarrista Andrés Segovia. Enric era violinista y tras empezar una prometedora carrera como intérprete clásico, al llegar Estados Unidos se pasó a la música moderna con gran éxito. Al frente de su banda se hizo famoso como compositor de canciones y bailables de ritmos latinoamericanos, compitiendo en este ámbito con su compatriota Xavier Cugat. El figuerense había empezado su carrera profesional en La Habana, donde se había criado y formado también como violinista.
Una de las canciones más recordadas de Enric Madriguera es "Adiós", co…