Ir al contenido principal

De Palmira a Olot

Constantin-François de Chasseboeuf, conde de Volney (1757-1820), fue un digno representante del espíritu de la ilustración. Político, viajero, historiador y lingüista, su obra más célebre es Las Ruinas, o meditaciones sobre las revoluciones de los imperios (1787), más conocida por Las ruinas de Palmira. Al principio fue partidario de la Revolución, pero después de pasar diez meses en la cárcel durante el Terror, optó en 1795 por emigrar a Estados Unidos.
Durante tres años Volney se dedicó a recorrer el este de la antigua colonia inglesa, adentrándose hasta Detroit, Cincinatti y Louisvillle, y recogiendo datos de todo tipo. Acusado de espía, hubo de precipitar su marcha a Francia. Una vez en su país, publicó el resultado de sus correrías americanas en una obra en dos tomos titulada Tableau du climat et du sol des États-Unis d’Amérique (1803). Aunque Volney no era naturalista, estaba al día en publicaciones sobre geología. En dicho libro habla de los distintos terrenos, y divide el país en “regiones geológicas" de rocas graníticas, areniscas, rocas calcáreas, arenas marinas y depósitos fluviales. Volney se atreve incluso a abordar una rudimentaria cartografía geológica, en la que figuran las diversas formaciones y su distribución, advirtiendo al lector del significado de los colores. Una de las copias de este esbozo geológico se la dio Volney a su amigo americano William Maclure, quien lo utilizó ampliamente para elaborar en 1809 su mapa geológico del este de Estados Unidos. Este mapa tuvo mucho éxito y se reimprimió varias veces.
Poco antes, Maclure había estado en Europa y había visitado los volcanes extintos de la comarca gerundense de Olot. Le sirvió de guía el boticario de la localidad Francesc de Bolós, quien había descubierto el volcanismo de esta región unos años antes, si bien no publicaría su estudio hasta 1820. Maclure, sin embargo, no perdió el tiempo, y en 1808 envió al Journal de Physique, de Chimie et d’Histoire Naturelle de París una comunicación titulada “Sur les volcans d’Ollot (sic) en Catalogne”. Más tarde, este artículo suscitaría la curiosidad de Charles Lyell, quien no dudaría en visitar en 1830, en plena década ominosa, los volcanes olotenses. Lyell acabaría haciendo justicia a Bolòs, pero esta ya es otra historia.

Comentarios

Entradas populares

Políticos mejores y peores

P. ¿Queres decir que toda política es un juego sucio y que se la debería dejar en manos de los sinvergüenzas? ¿Te unes a la banda de los que dicen que el mundo sólo de salvará por un cambio del corazón? ¿Es eso?

R. No. Sólo digo que hoy los políticos dependen del apoyo de las masas, y que en consecuencia son representativos del hombre medio de su país y de su tiempo, a veces un poco mejores, a veces algo peores. Si fueran mucho mejores o mucho peores, no tendrían éxito, porque jamás serían aceptados por las masas (...) Esto significa que si estás muy por encima de la media en comprensión y sensibilidad, es probable que no seas capaz de hacer mucho políticamente, en el sentido estricto de la palabra, porque no tardarás en verte obligado a hacer cosas en las que realmente no crees, lo que significa que en la práctica fallarás, pues es imposible hacer bien algo si no se cree totalmente en lo que se está haciendo...

(W. H. Auden, El prolífico y el devorador. Traducción de Horacio Vázquez…

El Centauro

Maurice de Guérin, nacido en 1810 en el castillo albigense de Caylar, en Andillac, y muerto en el mismo lugar poco antes de cumplir los veintinueve años, es uno de los más exquisitos poetas románticos franceses. Su obra, póstuma, es tan breve como corta fue su vida. Jules de Goncourt dijo que entre los poetas modernos solo Maurice de Guérin hizo el hallazgo de una lengua para hablar de los tiempos antiguos. También fue elogiado, entre otros, por Sainte-Beuve, Remy de Gourmont, Rilke y Mauriac.
En julio de 1954 se publicó en Albi (Tarn), en la Imprimerie Coopérative du Sud-Ouest, un librito de 44 páginas, en octavo, con su poema en prosa más celebrado, "Le Centaure", en el que un viejo compañero de Quirón, llamado Macareo, expone al adivino Melampo sus pensamientos sobre el paso del tiempo y evoca con nostalgia su vigorosa juventud. El poema fue dado a conocer por George Sand en 1840 en la Revue des Deux Mondes. 
La edición incluye, además del texto original, la traducción …

De Anaïs Nin a Nicolás Guillén, con un interludio musical.

En los diarios tempranos de Anaïs Nin, escritos en los años veinte, el apellido Madriguera aparece en varias ocasiones. Paquita y Enric Madriguera eran dos hermanos catalanes, músicos precoces y amigos del compositor hispanocubano Joaquín Nin Castellanos, padre de Anaïs y de Joaquín Nin-Culmell, compositor como su padre. Ambos se alojaron en varias ocasiones en casa de Anaïs. Paquita fue una reconocida pianista, que más tarde se casaría con el guitarrista Andrés Segovia. Enric era violinista y tras empezar una prometedora carrera como intérprete clásico, al llegar Estados Unidos se pasó a la música moderna con gran éxito. Al frente de su banda se hizo famoso como compositor de canciones y bailables de ritmos latinoamericanos, compitiendo en este ámbito con su compatriota Xavier Cugat. El figuerense había empezado su carrera profesional en La Habana, donde se había criado y formado también como violinista.
Una de las canciones más recordadas de Enric Madriguera es "Adiós", co…