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No disparen al guionista

De la misma manera que un mal poema puede salvarse gracias a un verso acertado, o una novela mediocre por un pasaje o personaje destacado, también una película no especialmente memorable puede ser recordada por una frase, una réplica, un diálogo. Las grandes películas suelen estar llenas de ellas, pero incluso en una mala se pueden encontrar verdaderas perlas.
He aquí, para empezar esta sección, un par de ellas:

Siempre he dicho que no conoces a una persona hasta que se pone la ropa.
(Carol Burnett, en Consejos a medianoche, 1963, de Daniel Mann. Guionista: Jack Rose)

Joan Bennett: Si no te haces ilusiones no te llevas decepciones.
Paul Henreid: Te veo muy amargada.
Joan Bennett: Éste es un mundo amargo lleno de sorpresas tristes.
(La cicatriz, 1948, de Steven Sekely. Guionista: Daniel Fuchs)

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Nuevo libro

"Este texto es la historia del reencuentro con un autor que me ha acompañado con intermitencias durante cincuenta años, y cuya vida, personalidad y obra literaria me resultan especialmente fascinantes. Pero no es solo eso. En cierta forma Prokosch también es el pretexto para hablar de escritura y libros. Del oficio de escritor. Del éxito y del fracaso. De críticas y rechazos. De realidad y ficción. Del azar. De máscaras. Esto es, de vida y literatura."


Cuando se apaga la luz

"Ningún hombre es listo cuando una mujer apaga la luz".

(Barry Sullivan en Mujer inteligente, 1948, de Edward A. Blatt. Guion de Alvah Bessie y otros).

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.