Ir al contenido principal

Críticos quisquillosos

Cuando veo a estos críticos literarios fastidiosos, guardianes de la lengua, puristas acérrimos, siempre dispuestos a corregir en las obras de los demás la más pequeña falta gramatical o desliz sintáctico, me viene a la mente aquel tipo de la Barcelona ochocentista llamado Salvador Estrada. Según testimonios de la época, el tal Estrada era conocido por no soportar el menor error en el lenguaje. Según cuenta Antonio R. Dalmau en Tipos populares de Barcelona (1945), cierto día, en un almacén delante de su casa apareció un letrero que decía: Frabica de belas de sevo. Estrada protestó ante el dueño por tamaño desaguisado lingüístico, pero éste lo echó con cajas destempladas. A Estrada, desesperado, no le quedó más remedio que ¡mudarse de piso!
En otra ocasión Estrada se comprometió a escribir una obra en un castellano tan puro…”que no la entendería nadie” Y la escribió, representándose en la Sociedad El Fénix en 1851. Fue un fracaso, pero consiguió su propósito. Uno de sus trozos decía:

¡Válgame Dios! No sé cómo
de entre las manos se esculle
por ensalbo el bullebulle
de Sofí. No bien me asomo
a alguna fenestra, o asgo
la leyenda de oro, o rezo,
o al espejo me aderezo,
de puro ya voló el trasgo.

El implacable Estrada era el temor de los pintores de rótulos callejeros. En cuanto observaba un disparate no cejaba hasta verlo enmendado. Llegó, incluso, a pagar de su bolsillo las correcciones. A decir verdad, a tanto no llegan nuestros críticos quisquillosos.

Comentarios

  1. Me temo que muchos siguen igual o peor, querido Jorge...

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Cuando se apaga la luz

"Ningún hombre es listo cuando una mujer apaga la luz".

(Barry Sullivan en Mujer inteligente, 1948, de Edward A. Blatt. Guion de Alvah Bessie y otros).

Incierta Fritillaria

La historia de la Fritillaria en Gran Bretaña es igualmnente incierta. Es seguro que se cultivaba allí en 1597, y posiblemente hacia 1578 (en realidad los nombrs de esta planta no se fijaron tan pronto, y a veces no está claro de qué planta se habla). Por otro lado, el primer registro de la planta en el mundo natural data de 1736, y hasta eso es anómalo, nadie afirma haber vuelto a verla hasta 1776, una fecha muy tardía para una nativa británica auténtica, sobre todo para una tan llamativa, inconfundible y atractiva. En otras palabras, quien considere nativa la Fritillaria deberá reconocer que las distintas generaciones de botánicos de los siglos XVII y XVIII se pusieron de acuerdo para no mencionarla en absoluto, una confabuilación solo comparable a la de la NASA cuando simuló los aterrizajes de estadounidenses en la Luna, supuestamente en los días que les quedaban libres en la tarea de vigilar los artefactos alienígenas de Roswell.

(Ken Thompson, ¿De dónde son los camellos? Creencia…

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.