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Norman Mailer hacia 1948

En el artículo de Barbara Probst Solomon, publicado en El País el domingo pasado, se nos habla de Norman Mailer en 1948. Residía entonces en Francia, tenía 25 años, estaba a punto de salir de las prensas su primera novela Los desnudos y los muertos, y recién se había casado con Beatrice Silverman. Probst-Solomon hace un sucinto retrato del joven escritor, de ideas izquierdistas, y menciona su involucración en el plan de un grupo de refugiados españoles, entre los que estaban Paco Benet y Enrique Cruz Salido, para liberar a Manolo Lamana y Nicolás Sánchez Albornoz de sus trabajos forzados en Cuelgamuros. Probst Solomon cuenta cómo Mailer prestó su coche para que ella y la hermana de Mailer, Barbara, pudieran viajar a España y llevar a cabo el rescate.
Mailer no les acompañó en esta aventura, pero sí tuvo su propia experiencia en la España franquista. El crítico literario Mark Linenthal, uno de sus amigos expatriados, refirió a Peter Manso (Mailer: His Life and Times, 1985), que él, su mujer y los Mailer, hicieron en cierta ocasión un viaje a Cataluña con el fin de arreglar la fuga de algunos camaradas españoles presos. Según cuenta Linenthal, cambiaron francos por pesetas en Ginebra. Enrrollaron las pesetas en apretados canutillos, los introdujeron en condones y luego pusieron los condones en tubos y frascos de tocador. A continuación rellenaron la rueda de recambio del Citroën de Mailer con propaganda antifascista. Se dirigieron a España, cruzaron la frontera, llegaron a Barcelona, se encontraron con los contactos y, una vez terminada la misión, regresaron a París. Como en una novela. De Mailer, por ejemplo.

Comentarios

  1. Daniel Sueiro contó esa fuga de Cuelgamuros en Los secretos de la cripta franquista. Fernando Colomo la trasladó al cine en la película Los años bárbaros, interpretada por Jordi Mollà, Ernesto Alterio y Juan Echanove.
    Un cordial saludo

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  2. El libro de Sueiro no lo he leído; pero sí vi la película de Colomo, bastante mala, por cierto.
    Saludos.

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OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

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Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

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FINAL

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un haz de quebradas luces,
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