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Declaraciones de impacto

En los años noventa, Noticias del Mundo era un periódico que llamaba la atención por sus titulares y fotos impactantes. Copia del Weekly World News de Estados Unidos, Noticias del Mundo ofrecía exclusivas tales como "Roldán fue entregado por los extraterrestres"; o salían testimonios que decían: "Yo fui raptado por el el yeti". Recuerdo en particular una portada de espanto: "Un hombre con un hacha clavada en la cabeza lleva una vida normal". Yo tenía el periódico en una mesilla junto con otros diarios y revistas. Cuando mis hijos, entonces unos niños, vieron la foto del señor con el hacha en la cabeza se dieron un susto tremendo. Por la noche tuvieron pesadillas. Al día siguiente tuve que explicarles que era mentira. No sé si logré tranquilizarles.
En los últimos días he leído en los periódicos declaraciones acerca del cambio climático que me han hecho dudar si no estaría otra vez leyendo Noticias del Mundo. Empezó Mariano Rajoy con lo del primo que le dijo que si los científicos no eran capaces de saber el tiempo que va hacer mañana en Sevilla cómo vamos a saber el tiempo que hará dentro de trescientos años. Luego salió un miembro de Nuevas Generaciones diciendo que la culpa del calentamiento global del planeta la tienen los rayos cósmicos. Y hace un par de días Manuel Fraga, en Oviedo, quitó importancia al asunto asegurando que todo depende del sol, que unas épocas calienta más y otras, menos.
Me pregunto qué mete más miedo, si el cambio climático o la ignorancia científica de algunos políticos. Bueno, sí lo sé.

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Escribir o no escribir

Por lo tanto, escribir que se querría escribir, ya es escribir. Escribir que no se puede escribir, también es escribir. Una manera como cualquier otra de llevar a cabo el vuelco que da pie a tantos propósitos audaces: hacer de lo periférico el centro, de lo accesorio lo esencial y de la arenilla la piedra angular. Sabía por lo tanto lo que tenía que hacer: dar una especie de golpe de mano mediante el cual había que conseguir otorgar una existencia ficticia a unos libros que no existen realmente y, gracias a ello, conferir una existencia real al libro que trata de esos libros ficticios. Un proceder en suma que se asemeja al que conduce al cogito cartesiano: en el momento preciso de dar fe de mi ineptitud para la escritura me descubría a mí mismo escritor, y de la ausencia de mis obras fallidas se nutriría éste. Hermoso ejemplo de esa estrategia del quien-pierde-gana, de esa proeza dialéctica que convierte una acumulación de fracasos en un camino hacia el éxito. ¡No será que no nos han…

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P. ¿Queres decir que toda política es un juego sucio y que se la debería dejar en manos de los sinvergüenzas? ¿Te unes a la banda de los que dicen que el mundo sólo de salvará por un cambio del corazón? ¿Es eso?

R. No. Sólo digo que hoy los políticos dependen del apoyo de las masas, y que en consecuencia son representativos del hombre medio de su país y de su tiempo, a veces un poco mejores, a veces algo peores. Si fueran mucho mejores o mucho peores, no tendrían éxito, porque jamás serían aceptados por las masas (...) Esto significa que si estás muy por encima de la media en comprensión y sensibilidad, es probable que no seas capaz de hacer mucho políticamente, en el sentido estricto de la palabra, porque no tardarás en verte obligado a hacer cosas en las que realmente no crees, lo que significa que en la práctica fallarás, pues es imposible hacer bien algo si no se cree totalmente en lo que se está haciendo...

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(Adam Surray, El caso del cadáver secuestrado. Editorial Bruguera, 1982).