Ir al contenido principal

Rechazos

¿Qué escritor o aspirante a escritor no guarda alguna carta de editorial rechazando un original? Como miro alrededor y no veo manos levantadas, entonces dejemos de lado el victimismo por unos momentos y recordemos, por ejemplo, que Dublineses, de James Joyce, fue rechazado por 22 editoriales.
Y, por si sirve de consuelo, aquí van algunas respuestas de editores recibidas por insignes autores.

- "No es lo suficientemente larga como para serializarla ni suficientemente corta para una relato individualizado" (Estudio en escarlata, Arthur Conan Doyle, 1887).
-"Lo siento, Mr. Kipling, pero usted sencillamente no sabe cómo usar la lengua inglesa" (Manuscrito sin título, Rudyard Kipling, 1889).
-"Usted ha enterrado su novela bajo un montón de detalles que están bien, pero que son enteramente superfluos" (Madame Bovary, Gustave Flaubert, 1856).
-"No creo que que el libro pueda tener grandes ventas aquí... Es desagradable" (El filo de la navaja, W. Somerset Maugham, 1944).
- "Sentimos tenerle que decir que nuestra opinión compartida es totalmente contraria al libro, en la medida en que no creemos que sea del todo apropiado para el mercado juvenil (en Inglaterra). Es demasiado larga y pasada de moda, y en nuestra opinión no merece la reputación de la que parece gozar" (Moby Dick, Herman Melville, 1851).
-"Su calidad es demasiado escasa para ser un éxito" (Bajo el volcán, Malcolm Lowry, 1947).
-"Demasiado intelectual para una novela" (El manantial, Ayn Rand, 1943).
-"En definitiva, nos parece que la historia no conduce a nada" (Esta cara del paraíso, Francis Scott Fitzgerald, 1936).
-"Seríamos incapaces de vender 10 ejemplares" (Claudine en la escuela, Colette, 1900).
-"No veo ninguna razón que pueda servir para su publicación ahora. Recomiendo que sea enterrada bajo de una piedra por mil años" (Lolita, Vladimir Nabokov, 1955).

(Fuente: Rotten Rejections, André Bernard, 1990).

Comentarios

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro, milagro. Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía. Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Catal…

Un poema de Muntañola

La noche es un árbol turbio que se enrreda en el árbol, es antracita antigua quemando la luz, es la piel más arcana del aire. El árbol lo sabe. Él bebe la noche.

(Esther Muntañola, Árbol. Ediciones Tigre de Papel, 2018).

De Anaïs Nin a Nicolás Guillén, con un interludio musical.

En los diarios tempranos de Anaïs Nin, escritos en los años veinte, el apellido Madriguera aparece en varias ocasiones. Paquita y Enric Madriguera eran dos hermanos catalanes, músicos precoces y amigos del compositor hispanocubano Joaquín Nin Castellanos, padre de Anaïs y de Joaquín Nin-Culmell, compositor como su padre. Ambos se alojaron en varias ocasiones en casa de Anaïs. Paquita fue una reconocida pianista, que más tarde se casaría con el guitarrista Andrés Segovia. Enric era violinista y tras empezar una prometedora carrera como intérprete clásico, al llegar Estados Unidos se pasó a la música moderna con gran éxito. Al frente de su banda se hizo famoso como compositor de canciones y bailables de ritmos latinoamericanos, compitiendo en este ámbito con su compatriota Xavier Cugat. El figuerense había empezado su carrera profesional en La Habana, donde se había criado y formado también como violinista.
Una de las canciones más recordadas de Enric Madriguera es "Adiós", co…