Ir al contenido principal

Más vidas breves

Mary Herbert.
Mary, condesa de Pembroke, era hermana de Sir Philip Sydney: casada con Henry, el hijo mayor de William, conde de Pembroke.
Era una hermosa dama, y tuvo un ingenio sobresaliente, y la mejor cuna que aquella época podía proporcionar. Tenía una encantadora cara ovalada. Su pelo era amarillo rojizo.
Era muy salaz, y tenía una artimaña, que era: en primavera, cuando los sementales iban a cubrir a las yeguas, eran conducidos a una parte de la casa donde ella había dispuesto una vidette para mirarlos y gozarse con su retozo; y a continuación ella realizaba el mismo retozo con sus sementales.

Edward de Vere, decimoséptimo conde de Oxford.
Mr. Thomas Hensahwe, Regiae Societatis Socius, me contó que el conde de Oxford gastó cuarenta mil libras per annum en siete años. Vivió en Florencia con más grandeur que el duque de Toscana.
Este conde de Oxford, haciendo el besamanos de la reina Isabel, se tiró un pedo, por lo que se sintió tan cortado y avergonzado que se fue de viaje: 7 años. A su vuelta la reina le dio la bienvenida, y dijo, milord, he olvidado el pedo.

John Whitson.
John Whitson, alcalde de la ciudad de Bristol, nació en Cover, en el Bosque de Deane, en el condado de Gloucester. Fue a la escuela en Bristow, donde hizo un gran aprovechamiento de la lengua latina. Fue contratado como aprendiz por el alcalde Vawr, un mercader español de la ciudad. Era un joven gallardo, y habiendo muerto su viejo amo, un día fue llamado por su señora a la bodega de los vinos, y espitó la mejor barrica de la bodega para ella; y en verdad que le espitó a su señora, que después se casó con ella. Esta historia durará quizás mientras Bristol sea una ciudad.

Richard Lovelace.
Richard Lovelace. Esq.; era uno de los más bellos caballeros.
Murió en una bodega en Long Acre, un poco antes de la restauración de su Majestad. Mr. Edmund Wyld, etc., hicieron colectas por él, y le dieron dinero.
Uno de los hombres más apuestos de Inglaterra. Era un hombre extraordinariamente guapo, pero orgulloso. Escribió un poema titulado Lucasta.

John Selden.
Era de Hart-hall en Oxon, y Sir Giles Mompesson me dijo que era un chico roñoso, pero buen estudiante.
Más tarde entró en el Inner Temple. Pronto se tuvo noticia de su saber, y fue abogado y administrador del conde de Kent, cuya condesa, siendo una mujer aguda y gustándole los hombres, le dejaba que yaciera con ella, y su marido lo sabía. Él se acostaba con Mrs. Williamson, mujer lozana, que le robó en su lecho de muerte.
Era muy alto, creo que alrededor de 6 pies, de cara ovalada y cabeza no muy grande, larga nariz inclinada a un lado, ojos (grises) saltones. Era poeta.

(Versión: J.O. Extractos de Brief lives, de John Aubrey).

Comentarios

  1. Son unas semblanzas magníficas... He buscado en el ISBN y no hay nadapublicado en España de este autor. (Eso sí, he descubierto un título interesante de F.G. Aubrey Bell: "Galicia vista por un inglés".)

    ResponderEliminar
  2. Sí, es una pena que no haya nada publicado de Aubrey en España. Ojalá algún editor se atreva con las Vidas, al menos con una selección de ellas.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Criterion

  Sin lugar a dudas, The Criterion , fundado y editado por T. S. Eliot en 1922, es una de las mejores revistas literarias británicas del siglo XX. La nómina de colaboradores que tuvo este magazine trimestral, hasta su último número publicado en 1939, conforma un catálogo bastante representativo de lo más granado de la intelectualidad, no solo británica, del período de entreguerras. En sus páginas escribieron luminarias como Pound, Yeats, Proust o Valéry, por citar solo cuatro.   El primer número de The Criterion , salido en octubre de aquel annus mirabilis , es realmente impactante y marca el sello característico de su editor, expresado a través de sus "Commentary"; a saber, la compatibilidad entre una ideología ideología católica y conservadora y una defensa a ultranza de la vanguardia modernista. En este ya mítico número 1, se incluye, por ejemplo, la primera aparición en letra impresa de The Waste Land de Eliot, y la crítica encomiástica de Valéry Larbaud del Ulises, de

Escritura y moral

  La primera obligación de un escritor es tratar todos los temas con la más elevada, la más digna y la más valiente de las disposiciones (...) El espíritu con el que se aborda un tema, un ingrediente relevante en cualquier tipo de literatura, es de absoluta importancia si hablamos de obras de ficción, reflexión o poesía, pues ahí no solo da color, sino que de por sí elige los hechos; no solo modifica, sino que conforma a la obra (...) No rechazamos una obra maestra aunque estemos preparados para detectar sus defectos; sobre todo, no nos preocupa encontrar sus defectos, sino sus méritos: Por supuesto no hay libro perfecto, ni siquiera en su concepción, pero no hay duda de que hay muchos que hacen disfrutar al lector, que le hacen mejorar en su vida o que le levantan el espíritu (...) En literatura, como en todo lo que hacemos, nunca podemos esperar la perfección. Lo único que cabe es hacer todo lo posible  porque así sea, y para ello solo hay una regla: lo que pueda hacerse despacio no

Un poema de David González

  David González (1964-2023)   PESADILLAS   últimamente mis sueños suelen ser auténticas pesadillas   mejor así:   no me asusto tanto al despertar.  (David González, Sembrando hogueras . Bartleby, 2001)