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El poeta como arquitecto

En la novela El retorn de Voltaire, premio Josep Pla 2007, su autor, Martí Domínguez, escribe en un momento dado:
Pensó en Boileau, que cuando fue a cobrar la pensión concedida por Luis XIV por "la satisfacción que nos han dado sus obras", el encargado del tesoro real le preguntó, curioso, de qué clase de obras se trataba. "Obras de construcción. Soy arquitecto", le contestó. Aquella construcción del idioma, unida a la fuerza de las ideas, había sido su arma más potente. Un poeta es un arquitecto de la lengua."
(Y Joan Margarit, podríamos decir, lo es por partida doble).

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Entradas populares

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).