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Dardos bloyanos

Este enérgúmeno genial que fue Léon Bloy, no reparó en gastos a la hora de repartir estopa contra unos y otros. "He buscado largo tiempo la manera de hacerme insoportable", dijo. Lo consiguió.
He aquí una mínima muestra de sus afilados dardos lanzados contra algunos compatriotas escritores:

- Un soldado sentado en un vaso de noche con le sac au dos, entre Là-bas y Là-haut (Huysmans).
- Un aborto que orina contra el Himalaya (Rimbaud).
- Dos rapavejeros unidos por una membrana, como los hermanos siameses (Edmond y Jules Goncourt).
- Este lama imbécil cuya miserable senilidad intelectual nadie ignora, ni su sórdida avaricia, ni su monstruoso egoísmo, ni su perfecta hipocresía (Hugo).

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(Sr. y Sra. Smith, 2005, de Doug Liman. Guion de Simon Kinberg).

Presente continuo

Para una historia de la literatura, el único criterio de valor debe ser el presente, quiero decir, lo que justifica históricamente a un escritor no es su permanencia en el aire de los tiempos sino que su realidad es una especie de presente continuo que lo hace contemporáneo en algunas épocas y lo oscurece en otras. Porque para nadie, en ningún tuempo, hay valores absolutos.

(Ricardo Piglia, Los diarios de Emilio Renzi. Años de formación, Anagrana, 2015).

Luis Romero

Luis Romero (Barcelona, 1916-2009)  a principios de los años cincuenta.

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La novela de Romero (reeditada recientemente por la editorial Comanegra) combina el realismo objetivista y el monólogo interior. Los personaje…