Motivo para una guerra
En 1738, un capitán llamado Robert Jenkins compareció ante un comité de la Cámara de los Comunes británica, sacó una oreja humana de su bolsillo y afirmó que los españoles se la habían cortado. La historia no era cierta y Jenkins era, a todas luces, un estafador, pero el escándalo desembocó en una declaración de guerra a España. La guerra proporcionó a la Marina Real británica una excelente escusa para capturar barcos españoles con tesoros y saquear las colonias españolas en Sudamérica.
(Alexander Pechmann, La biblioteca de los siete mares. Traducción de Alejandro Pantoja, Acantilado, 2026)
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