A más de yarda y media del suelo.
Lo primero que divisó fueron las piernas de un hombre, con sus pantalones y zapatos, a una altura de más de una yarda y media del suelo. Debajo de aquellas piernas y pies, una silla tirada sobre el suelo. Elevando la mirada, aparecía el cuerpo, el rostro de... Hall, pendiente del travesaño o montante. Sobre un hombro caía un trozo de cuerda, con el que había sido colgado, estrangulado. La faz del muerto agente era ahora espantosa.
(O. C. Tavin, La pista perdida. Editorial Rollán, 1954).

Escena que todos hemos leído en novelas o visto en películas muchas veces. Supongo que, de todas formas, nos impresionaría fuertemente verla de verdad (ojalá que no tengamos ocasión de comprobarlo).
ResponderEliminarLa película los Goonies, que fui a ver al cine varias veces en mi adolescencia, se inicia con un ahorcamiento ficticio que facilita la huida de uno de los Fratelli del "County Jail". La vida de Hall, probablemente se había convertido en una encerrona, sin embargo el Fratelli aún estando encerrado apostó por vivir en libertad fingiendo su suicidio. Como ya dijera Nietzsche, uno puede soportar casi cualquier cosa si tiene un motivo para vivir y el ansia de libertad es el mejor de los motivos cuando uno mira a la muerte a los ojos.
ResponderEliminar