Amy Foster


De forma continuada, aunque no siempre publicitadas, siguen saliendo al mercado nuevas ediciones de obras de Joseph Conrad. De reciente aparición es Amy Foster, a cargo de la editorial Periférica, en traducción de Felipe Morales Anguita.  

El relato "Amy Foster" fue escrito en tres semanas en la primavera de 1901, y apareció dos años después en el volumen Tifón y otras relatos. La historia es narrada por el Dr. Kennedy, médico del pueblo de Colebrook, Kent, a un visitante amigo suyo. Un emigrante polaco llamado Yanko Goorall, originario de algún país bajo el dominio de Austria, en los Cárpatos orientales, parte del puerto de Hamburgo en un barco con destino a América. Durante una fuerte tormenta frente a la costa de Eastbay el barco se hunde y Yanko es el único superviviente. Una vez en tierra, el náufrago es tratado por la desconfiada comunidad rural como un intruso extraño y peligroso. La única persona que se le acerca y le ayuda es Amy Foster, una sirvienta en una casa de campo, con la que se acaba casando. Pero las diferencias étnicas y lingüísticas, sobre todo, y el aislamiento social al que se verán abocados no harán fácil el matrimonio. La historia deriva fatalmente hacia a un final trágico. 

Es prácticamente imposible desligar este relato de ciertos rasgos autobiográficos del autor. Además de ser el único relato de Conrad que transcurre en Inglaterra y con un protagonista supuestamente polaco, los motivos de fondo son compartidos: exilio, soledad, desarraigo, identidad, incomprensión... Estos temas son tratados con una sensibilidad y hondura profundas, lo que hace de Amy Foster uno de sus relatos más sinceros y reveladores. Según el propio autor, la idea central de este relato es la "diferencia esencial de las razas", algo que él mismo pudo comprobar a lo largo de sus largas navegaciones por los mares orientales, en las relaciones entre los blancos coloniales y los nativos; aunque aquí suceda entre nativos ingleses y un migrante centroeuropeo.  

La primera noticia que tuve de "Amy Foster" fue de tapadillo, después de leer Un tifón, publicado en 1958 por Ediciones G. P., dentro de la colección de bolsillo Alcotán. El traductor era un tal Ramón de Peres. En realidad se trataba de Ramón D. Perés, responsable de la primera versión española de Un tifón (así, con artículo indeterminado), publicada por la editorial barcelonesa Montaner y Simón en 1929. Al terminar la novela que da nombre al volumen, en la página 94 y sin solución de continuidad, aparecía otro cuento con el título de "Amata (sic) Foster". Ahora bien, por qué el traductor optó por poner Amata en vez del nombre original continúa siendo un misterio para mí, aunque bien mirado no debería  extrañarnos en una época en la que el autor figuraba como "José Conrad". Además, tampoco hay en dicha edición ningún indicio exterior que nos permita pensar en la inclusión de este relato. Como si se tratase de una propina de poca importancia con el único fin de "engordar" el volumen. 

Publicar un comentario