Labios como babosas
¡No quiero! ¡No quiero que me beses! ¡No quiero que me toques! ¡Apártate! ¡No quiero!
Pero Jáuregui era fuerte. Sus brazos la apretaban cual si quisiesen fundir aquel cuerpo de adolescente dentro del suyo. El aliento del capitán tenía en aquel momento un olor fuerte, que la muchacha desconocía. La mareaba aquel olor. Y la asustaban sus ojos verdes, inyectados en sangre... Jáuregui se había desabrochado la guerrera y soltado el correaje, y la hebilla se le clavaba a Lena en el costado cada vez que hacía un movimiento para desasirse de él. Quiso gritar, pero Jáuregui había vuelto a taparle la boca, con sus labios pegajosos y anchos como dos babosas. Después le habló al oído, tratando de convencerla:
-No seas chiquilla, Lena, no seas chiquilla. Note haré daño... Si es eso lo que temes. Te juro que no pasará nada...
(Fragmento suprimido por la censura de Nosotros, los Rivero (1953), de Dolores Medio. Texto íntegro recuperado por Libros de la Letra Azul (2017). Introducción de Ángeles Caso, edición de Manuel Díaz-Faes).

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