Apariciones conradianas


Joseph Conrad (1857-1924)


Entre los libros que he leído en los últimos dos o tres meses han surgido, en obras de diferente género y características, referencias explícitas al escritor Joseph Conrad; coincidencia nada improbable, pero que resulta cuando menos curiosa.    

Por ejemplo, en la novela Cadenas, de Xabier López López, uno de los personajes narra en una taberna gallega la historia de un naufragio y una misteriosa dama vestida de blanco, rescatada por un viejo capitán llamado Józef Teodor Konrad Korzeniowski. Y en otro lugar otro personaje formula la siguiente pregunta: "Sabía usted, por cierto, que en el Titanic viajaba también un original de Joseph Conrad? Al menos es lo que se dice. Sus editores lo esperaban ansiosos en América."        

En la novela corta La casa de papel, de Óscar María Domínguez, una profesora de la Universidad de Cambridge, que prepara una tesis doctoral sobre Joseph Conrad, recibe sorpresivamente un extraño ejemplar de La línea de sombra, con incrustaciones de cemento.

En uno de los relatos incluidos en Piel quebrada, de César Romero, el protagonista rememora la vulgaridad de sus días de escolar adolescente, aunque "leyéramos a Proust en francés y a Conrad en inglés". Y en otro relato sale un bar llamado Nostromo, decorado con motivos marineros, entre los que destaca una foto de Peter O'Toole en la película Lord Jim, de Richard Brooks. 

En El verano de Cervantes, de Antonio Muñoz Molina, hay varias referencias a Joseph Conrad. Así, los años tardíos y sedentarios del autor de El Quijote dedicados a escribir, "se parecen a los de Joseph Conrad, que alimentaba su fertilidad narrativa sin tregua con los recuerdos de todo lo viajado y vivido antes, en su retiro campestre inglés". En otro lugar, dice Muñoz Molina: "Pero hasta la vida de destierro y navegaciones de Conrad empalidece por comparación con la de Cervantes". Y aún, más adelante, compara la precisión sensorial y técnica de una experiencia vivida por Cervantes, "como Joseph Conrad o Melville escribiendo sobre los trabajos del mar."  

(Nota: Mientras escribía esta entrada he tenido la oportunidad de leer dos artículos recientes, muy recomendables, que asimismo tratan del autor de Victoria. El primero, "Conrad, un soñador descreído",  de J. F. Yvars, en La Vanguardia; y el segundo, "El horror, el horror: hay otros Conrad y no están en este", de Alex Joyce, aparecido en la revista digital Zenda.) 

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