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Material explosivo


 

La gran diferencia entre un escritor y un trabajador de la escritura (o un escritor profesional) es que el escritor profesional controla su obra. Se pone al servicio de la demanda. Que la novela no sea muy breve, pero tampoco muy larga, que se adecúe a un género, que no haya demasiados diálogos, que sea latinoamericana, pero no del todo. Ese escritor inspecciona su escritura subido a una torre de control y con el agente literario al teléfono. En cambio, el escritor no profesional no puede controlar su corazón, tiene que hacer el libro que tiene que hacer, hasta las últimas consecuencias. Tiene que escribir lo que tiene que escribir. Aunque uno sea el libro que le conviene, aunque destruya su figura de autor, aunque no sea lo que se espera de él, aunque le adviertan que así no tendrá muchas traducciones ni premios. Y, sobre todo, aunque lo puedan cancelar. la misión de la literatura no es separar al verdugo de la víctima o juzgar quién debe ser condenado a muerte, sino transgredir. Un poco como los que trabajan con material explosivo: nunca saben cuándo finalmente va a fallar y a explotarles la granada despedazándoles una mano.

(Ariana Harwicz, El ruido de una época. Gatopardo Ediciones, 2023).   

Comentarios

  1. The shape of Art to come8/12/23, 16:20

    "Mirad en vuestro corazón y escribid!"

    La máxima de Sidney revitalizada por Emerson no ha perdido ni un ápice de su lustre con el paso de los tiempos pese a la opresiva dictadura de los mercados y el progresivo emponzoñamiento del arte de escribir que ha convertido a la mayoría de escritores en meros productores de diversiones y entretenimiento de la más baja estofa. Mantener una visión fría y calculadora que acomode una obra literaria "al servicio de la demanda" no difiere mucho de prostituir la autonomía de la siempre extraña libertad de creación en aras de una mayor aceptación pública convirtiendo así el arte en un lujo mentiroso.
    Un artista debiera ser siempre fiel y seguir el inevitable curso marcado por su sensibilidad; conmover con alguna gozosa o trágica interpretación del significado de la vida, profetizar el destino humano o celebrar la belleza en todas sus formas. Ya lo advirtió Thoreau: "El camino de la transgresión puede ser duro en muchos aspectos", pero compensa.

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  2. Jorge Ordaz8/12/23, 19:02

    Como bien dices, un escritor debe ser fiel a uno mismo y a su concepción de la escritura. Lo demás es secundario.

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