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De vuelta con libros


¡Qué bueno regresar a mis libros!
—término de los fatigados días—.
Casi compensa la abstinencia,
y el dolor se olvida con el placer.
Como aromas que confortan a los invitados
en el banquete, mientras esperan,
esta fragancia aligera el tiempo hasta que llego
a mi pequeña biblioteca.
Puede haber desolación afuera,
lejanos pasos de hombres que padecen,
pero la fiesta suprime la noche
y hay campanas, interiormente.
Doy las gracias a estos Parientes del Estante.

(Emily Dickinson, El viento comenzó a mecer la hierba. Traducción: Enrique Goicolea, Nórdica Libros, 2012). 

Comentarios

  1. Gratísimo poema sobre los libros. No sé si Emily Dickinson llegaría al extremo de la bibliofagia, pues equipara la afición a los libros con un banquete. Pueden ilustrarse sobre la materia en Las confesiones de un bibliófago, del autor de este blog).
    Y también parece referirse a la bibliofagia Apocalipsis, 10, 8-11.

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  2. Jorge Ordaz19/8/22, 2:10

    No creo Dickinson llegara al extremo de la bibliofagia, pero de que amaba los libros no me cabe duda.

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