Ir al contenido principal

Frontera fantasma


 

8 febrero 1967, Tarfaya.

Llegado aquí esta tarde después de un viaje de veinte horas en camión a través del desierto. ¡Qué belleza... que inmensidad!

Es un pueblo fantasma español situado en el cabo Juby en el límite de ninguna parte (la frontera teórica entre Marruecos y el Sáhara español). Dunas del arena del tamaño de un hombre obstaculizan la circulación en las calles (un asno extraviado, de vez en cuando). Edificaciones españolas en estado de decrepitud: pinturas desconchadas, cristales rotos, puertas entreabiertas golpeadas por el viento. Perros vagabundos devoran una marsopa muerta en la playa. Pero un sol resplandeciente, un mar magnífico. He ido a nadar hasta la Casa del Mar, una factoría comercial fortificada erigida por los británicos en el siglo XIX.

(John Hopkins, The Tangier Diaries 1962-1979, Gardners Books, 1997).

Comentarios

  1. Rent a ghost in the ghost town6/4/22, 19:19

    Aunque el escenario descrito en el extracto sea en su mayor parte manifiestamente desolador y más propio de una pesadilla distópica quizá cada vez más cercana, no deja de asombrarme la capacidad del autor para mostrarnos la magnificencia de los fenómenos de la naturaleza como las dunas del desierto, el mar o el sol entre las ruinas de una civilización que se hunde. Quién sabe, tal vez sea ése el tipo de enfoque redentor que precisen nuestras sociedades actuales.

    ResponderEliminar
  2. Sí, el baño en el mar frente a la desolación de la desértica tierra tiene algo de redentor...

    ResponderEliminar
  3. El encanto del Sahara y el misterio del pueblo español abandonado. Todo crea un ambiente magnificente en este párrafo. Y desolado.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tarfaya había sido el paso fronterizo a Saguia el Hamra, uno de los dos territorios (el otro era Río de Oro) en que hasta mediados de los años cincuenta se dividía el Sahara español. La guerra "no oficial" con Marruecos por el territorio de Ifni, que acabó perdiéndose, fue el principio del fin del colonialismo español en el África occidental.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Criterion

  Sin lugar a dudas, The Criterion , fundado y editado por T. S. Eliot en 1922, es una de las mejores revistas literarias británicas del siglo XX. La nómina de colaboradores que tuvo este magazine trimestral, hasta su último número publicado en 1939, conforma un catálogo bastante representativo de lo más granado de la intelectualidad, no solo británica, del período de entreguerras. En sus páginas escribieron luminarias como Pound, Yeats, Proust o Valéry, por citar solo cuatro.   El primer número de The Criterion , salido en octubre de aquel annus mirabilis , es realmente impactante y marca el sello característico de su editor, expresado a través de sus "Commentary"; a saber, la compatibilidad entre una ideología ideología católica y conservadora y una defensa a ultranza de la vanguardia modernista. En este ya mítico número 1, se incluye, por ejemplo, la primera aparición en letra impresa de The Waste Land de Eliot, y la crítica encomiástica de Valéry Larbaud del Ulises, de

Escritura y moral

  La primera obligación de un escritor es tratar todos los temas con la más elevada, la más digna y la más valiente de las disposiciones (...) El espíritu con el que se aborda un tema, un ingrediente relevante en cualquier tipo de literatura, es de absoluta importancia si hablamos de obras de ficción, reflexión o poesía, pues ahí no solo da color, sino que de por sí elige los hechos; no solo modifica, sino que conforma a la obra (...) No rechazamos una obra maestra aunque estemos preparados para detectar sus defectos; sobre todo, no nos preocupa encontrar sus defectos, sino sus méritos: Por supuesto no hay libro perfecto, ni siquiera en su concepción, pero no hay duda de que hay muchos que hacen disfrutar al lector, que le hacen mejorar en su vida o que le levantan el espíritu (...) En literatura, como en todo lo que hacemos, nunca podemos esperar la perfección. Lo único que cabe es hacer todo lo posible  porque así sea, y para ello solo hay una regla: lo que pueda hacerse despacio no

Johnson

Se cumplen 300 años del nacimiento de Samuel Johnson, un escritor tan enorme que por sí solo da nombre a toda una época de la literatura inglesa. Para festejar el aniversario nada mejor que leer alguna de sus obras, o adentrarse en la excepcional Vida de Samuel Johnson , doctor en Leyes , de James Boswell. Por mi parte aprovecho la ocasión para reproducir -ahora con ilustración incluida- la entrada que publiqué en este blog el 2 de marzo de 2007: "El otro vi, tuve en mis manos, una primera edición de Rasselas . Me incliné y la adoré." Así empieza Hilaire Belloc -este lado menos conocido del entrañable monstruo Chesterbelloc- una memorable reseña, recogida en Short Talks with the Dead (1928), de la novela de Samuel Johnson. Historia de Rasselas, príncipe de Abisinia se publicó en 1759 -el mismo año del Candide , de Voltaire, con el que a veces ha sido comparada- y es no sólo uno de los mejores libros del Doctor, sino uno de los más deliciosos productos literarios del siglo XV