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Carmen Mieza


Hija de un químico exiliado en México, Cristina Farrés Sirvent, conocida en el mundo de las letras como Carmen Mieza, nació en Barcelona en 1930. Inició su carrera literaria a finales de los años cincuenta con la publicación de cuentos en revistas y periódicos. Su primera novela, Las barreras, fue finalista del premio "Ciudad de Barcelona" en 1959, pero quedó inédita. Con la segunda, La imposible canción (1962), publicada por Plaza y Janés en su nueva colección "Selecciones Lengua Española", Mieza consiguió atraer a críticos y lectores. La novela aborda el tema del exilio de españoles republicanos en México, y se centra en las circunstancias y conflictos personales de cinco personajes corrientes y sus respectivas familias. Su siguiente novela, Una mañana cualquiera (Prisma, 1965), ganadora del premio Urriza y sin su mejor logro hasta el momento, tiene como protagonistas también a hombres y mujeres "hijos de la diáspora", con sus vivencias y problemas vistos no solo desde una perspectiva íntima sino también social. 


En uno de los paratextos de Una mañana cualquiera se leen las siguientes palabras: "Escribir, dice Carmen Mieza, es evadirse o huir del mundo propio para penetrar en los fantásticos mundos de la imaginación. Se puede ser valiente, temerario o cobarde. Se puede ser cruel. sincero o mentir sin piedad, que todo es lícito y aceptable en literatura. Se puede amar u odiar con toda intensidad sin perder un átomo de la propia integridad. Se puede vivir intensamente la vida de los demás -de esos seres casi de carne- las sensaciones y pasiones de los otros, sin lastimar las propias. Se puede hacer o decir lo que nos gustaría, lo que deseamos y no hacemos por temor, por cobardía o simplemente por inercia. Escribir es vivir muchas veces, muchas vidas. Escribir es llanto y angustia, desaliento y decepción. Pero es también el más terreno de los sueños." 

Sus sueños se quebraron trágicamente a los 45 años. El diario La Vanguardia del 15 de julio de 1976 daba la noticia de esta manera: "La prestigiosa escritora barcelonesa Carmen Mieza ha fallecido a consecuencias de las heridas que sufrió en un desgraciado accidente ocurrido en su propio domicilio. La víctima fue encontrada por su esposo, don Antonio Mieza, tendida en el suelo, sobre los restos de una puerta de cristal y con el cuerpo atravesado por uno de los pedazos de vidrio desprendidos de la puerta. Al parecer, Carmen Mieza resbaló y cayó sobre la puerta, o bien ésta se cerró por un golpe de viento, alcanzándole uno de los trozos de cristal." 

La noticia iba acompañada de un artículo, "Réquiem por Carmen", cuyo autor era Tomás Salvador, escritor y amigo. El artículo terminaba con estas palabras: "Y ahora, Carmen ha muerto, en plena madurez, traicionada por la casa que ella misma había dado personalidad, llenándola de libros y cuadros. Estaba sola cuando sucedió. Su madre, su esposo, sus hijos, sus hermanos, sus amigos, no estábamos allí; no pudimos oírla, salvarla. Esto es lo que duele . Hace dos horas, estaba ahí, sobre el suelo, serena ya en la verdad de la muerte. Descansa en paz, Carmen."

Póstumamente apareció, en la editorial que había fundado junto con Tomás Salvador, La mujer del español (Ediciones Marte, 1977), un libro de entrevistas que Carmen Mieza había estado preparando durante años; un libro de gran valor sociológico para conocer lo que pensaban destacadas mujeres de nuestro país hace medio siglo.


Comentarios

  1. "Todo es lícito y aceptable en literatura". Quizá sea esta afirmación, en el párrafo citado, la más sustanciosa y controvertible. La literatura como un ámbito de libertad plena. Sospecho que este pensamiento no está en la línea del ahora dominante.

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    Respuestas
    1. Una afirmación en cualquier caso valiente, para una escritora y en aquella época.
      ca.

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  2. Eduard Lemon-off27/10/21, 22:42

    Atendiendo a su grácil forma de expresar lo que supone para ella el acto de escribir diríase que responde a la tipología de escritora que se esfuerza por volcar sobre el papel la totalidad de su psique. Una autora con alma. Aún a riesgo de parecer quijotesco, me encandila el aserto: "vivir muchas veces, muchas vidas" relacionado con el relato de historias; algo que debe de producir una satisfacción tan honda sólo comparable al simple hecho de vivirlas.

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  3. Es una de las satisfacciones -más honda o menos honda- a las que un escritor o escritora aspira, y no siempre alcanza.

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