Ir al contenido principal

El hielo implacable de sus ojos

 


Los griegos llamaban metanoia a esos cambios radicales que te llevan a los opuestos, el caso más célebre, ya lo sabes, es el de Saulo de Tarso camino de Damasco y su transformación en el insufrible Pablo. La metanoia más virulenta que conozco, como del rayo pero sin el rayo visible, es la de Berta conmigo. De un día para otro pasó de la reverencia al desprecio, del cariño incondicional al desapego, de la complacencia al cuestionamiento tácito de todas mis palabras y todos mis actos. Y no es que discutiera todas mis opiniones, mis argumentos la habrían acorralado en una disputa conceptual, ya te lo puedes suponer, es que le bastaba una pregunta seca para dejarme sin capacidad de reacción, qué ejemplo te pondría. Mira, había tenido yo que dar un rodeo para llegar a casa por culpa de las manifestaciones de los jovenzuelos con ganas de protagonismo y le comenté, como había hecho docenas de veces, la inutilidad de sus reclamaciones y la endeblez teórica de sus propuestas políticas y de paso le recomendé ni se te ocurra acercarte, y Berta me miró con una especie de superioridad desdeñosa, o ésa fue mi interpretación del hielo implacable de sus ojos, y me preguntó: por qué.

(José María Conget, Juegos de niñas, Editorial Pre-Textos, 2021).

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares

Criterion

  Sin lugar a dudas, The Criterion , fundado y editado por T. S. Eliot en 1922, es una de las mejores revistas literarias británicas del siglo XX. La nómina de colaboradores que tuvo este magazine trimestral, hasta su último número publicado en 1939, conforma un catálogo bastante representativo de lo más granado de la intelectualidad, no solo británica, del período de entreguerras. En sus páginas escribieron luminarias como Pound, Yeats, Proust o Valéry, por citar solo cuatro.   El primer número de The Criterion , salido en octubre de aquel annus mirabilis , es realmente impactante y marca el sello característico de su editor, expresado a través de sus "Commentary"; a saber, la compatibilidad entre una ideología ideología católica y conservadora y una defensa a ultranza de la vanguardia modernista. En este ya mítico número 1, se incluye, por ejemplo, la primera aparición en letra impresa de The Waste Land de Eliot, y la crítica encomiástica de Valéry Larbaud del Ulises, de

Escritura y moral

  La primera obligación de un escritor es tratar todos los temas con la más elevada, la más digna y la más valiente de las disposiciones (...) El espíritu con el que se aborda un tema, un ingrediente relevante en cualquier tipo de literatura, es de absoluta importancia si hablamos de obras de ficción, reflexión o poesía, pues ahí no solo da color, sino que de por sí elige los hechos; no solo modifica, sino que conforma a la obra (...) No rechazamos una obra maestra aunque estemos preparados para detectar sus defectos; sobre todo, no nos preocupa encontrar sus defectos, sino sus méritos: Por supuesto no hay libro perfecto, ni siquiera en su concepción, pero no hay duda de que hay muchos que hacen disfrutar al lector, que le hacen mejorar en su vida o que le levantan el espíritu (...) En literatura, como en todo lo que hacemos, nunca podemos esperar la perfección. Lo único que cabe es hacer todo lo posible  porque así sea, y para ello solo hay una regla: lo que pueda hacerse despacio no

Johnson

Se cumplen 300 años del nacimiento de Samuel Johnson, un escritor tan enorme que por sí solo da nombre a toda una época de la literatura inglesa. Para festejar el aniversario nada mejor que leer alguna de sus obras, o adentrarse en la excepcional Vida de Samuel Johnson , doctor en Leyes , de James Boswell. Por mi parte aprovecho la ocasión para reproducir -ahora con ilustración incluida- la entrada que publiqué en este blog el 2 de marzo de 2007: "El otro vi, tuve en mis manos, una primera edición de Rasselas . Me incliné y la adoré." Así empieza Hilaire Belloc -este lado menos conocido del entrañable monstruo Chesterbelloc- una memorable reseña, recogida en Short Talks with the Dead (1928), de la novela de Samuel Johnson. Historia de Rasselas, príncipe de Abisinia se publicó en 1759 -el mismo año del Candide , de Voltaire, con el que a veces ha sido comparada- y es no sólo uno de los mejores libros del Doctor, sino uno de los más deliciosos productos literarios del siglo XV