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"Auteurs-maison"


 

En Los papeles de Herralde. Una historia de Anagrama 1968-2000 (Editorial Anagrama, 2021) de Jordi Gracia (ed.), se incluye, entre una amplia selección de la correspondencia de Jorge Herralde, una carta fechada e1 3 de abril de 1988 en la que se menciona mi nombre. Es esta:    

 

Querido Ramón:

       Lamento decirte que me resulta imposible publicar tu libro, que he leído y me ha parecido de gran interés y muy bien escrito.

       El problema reside en que, en estas últimas semanas, he tenido que hacer un drástico frenazo de contrataciones, ya que la cosa se disparaba en proporción geométrica (tengo más de 100 títulos para el 89 y 90). Así, he tenido que renunciar a seguir con la obra de "auteurs-maison" como Raúl Núñez, Jesús Garay y Jorge Ordaz, por ejemplo, que en circunstancias distintas hubiera publicado.

       Estoy absolutamente convencido de que no tendrás dificultades en publicarlo en otra editorial con menos agobios, ya que la calidad del texto es indiscutible.

       Abrazos. 


En efecto, unos meses antes había yo enviado a Anagrama, en vistas a su posible publicación en la colección Narrativas Hispánicas, una copia mecanoscrita de mi segunda novela Las confesiones de un bibliófago. (La primera, Prima donna, se había publicado en 1986, tras quedar finalista del Premio Herralde de novela el año anterior). La contestación definitiva me llegó en una carta con fecha de 18 de marzo de 1988. Acompañaba a la carta de rechazo, firmada por Enrique Murillo (por aquel entonces "lector de preferencia" de la editorial, Gracia dixit); una fotocopia de un informe, muy negativo, de otro lector de la editorial; y una tarjeta en la que Herralde había escrito las siguientes palabras: 

 

"Creéme Jorge que lamento no poder editar tu libro pero estabámos ya tan desbordados que hemos tenido que echar el freno. Sin embargo, por mi parte no descarto publicar otras cosas tuyas en el futuro. Por otra parte creo que tu Bibliófago tiene suficiente calidad como para que no tengas problemas en publicarlo en otra editorial con menos agobios de programación. Cordialmente. Jorge."

 

En su momento la decisión de Anagrama de no publicar mi novela fue un mazazo considerable. Afortunadamente, al cabo de unos meses me recuperé del mismo cuando recibí un telegrama de Felicidad Orquín, de Espasa Calpe, por el que me confirmaba con entusiasmo la próxima publicación de Las confesiones de un bibliófago, la cual habría de salir en 1989 inaugurando una nueva colección (Calpe Narrativas).

Aunque mi paso por la entonces llamada escudería de Anagrama fue más breve de lo deseado, siempre le he estado agradecido a Jordi Herralde por haber confiado en mí cuando yo era un escritor en ciernes prácticamente desconocido. Larga vida, pues, a Anagrama y a su creador. 

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