Ir al contenido principal

Lista

 


De un tiempo a esta parte proliferan en los medios escritos listas de libros que, por una u otra razón, alguien decide que hay que leer. Listas del estilo de: "100 (o 500 o 1.000) libros para leer antes de morir"; "Obras maestras que no puedes dejar de leer"; "Clásicos imprescindibles en tiempos de pandemia", etc. 

Es sabido que estas listas tienen el valor que cada uno le quiera dar, a pesar de que la mayoría no son sino abreviaturas o selecciones, más o menos establecidas, de la llamada literatura occidental. Previsibles, sin sorpresas. Además, una de sus características más repetidas es que traslucen los sesgos y los intereses de quienes las confeccionan. 

A pesar de ello no me resisto a ofrecer también una lista de mi cosecha, tan subjetiva y prescindible como cualquier otra. Por ejemplo, esta:

 

10 NOVELAS PUBLICADAS ENTRE 1950 Y 1990 DE 10 ESCRITORAS Y ESCRITORES ASTURIANOS, FALLECIDOS Y ASAZ OLVIDADOS; NOVELAS QUE NO SUELEN ESTAR EN EL CANON LITERARIO Y QUE, SIN EMBARGO, MERECEN SER LEÍDAS ANTES DE QUE LA COVID SE NOS LLEVE POR DELANTE, Y EL AGOBIO POR LO MUCHO QUE NOS FALTA POR LEER Y QUE TODAVÍA NO HEMOS LEÍDO NOS SUMERJA EN UNA HONDA Y FATAL MELANCOLÍA.  

Concha Suárez del Otero, La vida en un día (1951).

José Mª Jove, Mientras llueve en la tierra (1953).

Alejandro Núñez Alonso, La gota de mercurio (1954).

José Manuel Castañón, Moletú-Volevá. La novela de la locura dolarista (1956).

Marta Portal, A tientas y a ciegas (1966).

María Luz Melcón, Celia muerde la manzana (1972).

Faustino González-Aller, Niña Huanca (1974).

Óscar Muñiz, La verdadera historia de la Isla del Tesoro (1985).

María Josefa Canellada, Penal de Ocaña (1985).

Blas de Aces (José Ramón Tolivar Faes), El mal de la rosa (1990).

 

(Naturalmente, esto es solo una lista. Si no les convence, no pasa nada. Hay otras).   


Comentarios

  1. Munches gracies Jordi por abrir ventanes nesta alloriante ya murnia realidá que tenemos que vivir. What a time to be alive. Apuntome a la llista!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Abrir ventanas o, como diría un futbolero, mover el banquillo.

      Eliminar
  2. Faltan Las confesiones de un bibliófago y El fuego y la ceniza, entre otras varias.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La lista era de escritores fallecidos... (Cruzo los dedos).

      Eliminar
  3. Este es el tipo de cosas que sumergen la autoestima como devorador de libros. ¡No he leído ninguno de esos títulos! Jordi ya me has dado un trabajo extra para este año que recién empieza. No te lo perdonaré en lo que queda de día. Cuenta, para mañana, con mi agradecimiento.

    ResponderEliminar
  4. Gracias ,Lope, pero tómatelo con calma.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Criterion

  Sin lugar a dudas, The Criterion , fundado y editado por T. S. Eliot en 1922, es una de las mejores revistas literarias británicas del siglo XX. La nómina de colaboradores que tuvo este magazine trimestral, hasta su último número publicado en 1939, conforma un catálogo bastante representativo de lo más granado de la intelectualidad, no solo británica, del período de entreguerras. En sus páginas escribieron luminarias como Pound, Yeats, Proust o Valéry, por citar solo cuatro.   El primer número de The Criterion , salido en octubre de aquel annus mirabilis , es realmente impactante y marca el sello característico de su editor, expresado a través de sus "Commentary"; a saber, la compatibilidad entre una ideología ideología católica y conservadora y una defensa a ultranza de la vanguardia modernista. En este ya mítico número 1, se incluye, por ejemplo, la primera aparición en letra impresa de The Waste Land de Eliot, y la crítica encomiástica de Valéry Larbaud del Ulises, de

Escritura y moral

  La primera obligación de un escritor es tratar todos los temas con la más elevada, la más digna y la más valiente de las disposiciones (...) El espíritu con el que se aborda un tema, un ingrediente relevante en cualquier tipo de literatura, es de absoluta importancia si hablamos de obras de ficción, reflexión o poesía, pues ahí no solo da color, sino que de por sí elige los hechos; no solo modifica, sino que conforma a la obra (...) No rechazamos una obra maestra aunque estemos preparados para detectar sus defectos; sobre todo, no nos preocupa encontrar sus defectos, sino sus méritos: Por supuesto no hay libro perfecto, ni siquiera en su concepción, pero no hay duda de que hay muchos que hacen disfrutar al lector, que le hacen mejorar en su vida o que le levantan el espíritu (...) En literatura, como en todo lo que hacemos, nunca podemos esperar la perfección. Lo único que cabe es hacer todo lo posible  porque así sea, y para ello solo hay una regla: lo que pueda hacerse despacio no

Johnson

Se cumplen 300 años del nacimiento de Samuel Johnson, un escritor tan enorme que por sí solo da nombre a toda una época de la literatura inglesa. Para festejar el aniversario nada mejor que leer alguna de sus obras, o adentrarse en la excepcional Vida de Samuel Johnson , doctor en Leyes , de James Boswell. Por mi parte aprovecho la ocasión para reproducir -ahora con ilustración incluida- la entrada que publiqué en este blog el 2 de marzo de 2007: "El otro vi, tuve en mis manos, una primera edición de Rasselas . Me incliné y la adoré." Así empieza Hilaire Belloc -este lado menos conocido del entrañable monstruo Chesterbelloc- una memorable reseña, recogida en Short Talks with the Dead (1928), de la novela de Samuel Johnson. Historia de Rasselas, príncipe de Abisinia se publicó en 1759 -el mismo año del Candide , de Voltaire, con el que a veces ha sido comparada- y es no sólo uno de los mejores libros del Doctor, sino uno de los más deliciosos productos literarios del siglo XV