Ir al contenido principal

Un poema de López Gradolí

 

  Alfonso López Gradolí (1943-2020)

 

 

un poco de música

música de piano

que deja           que nos deja

que nos daría

a los dos           si tú

me acompañaras

si tú estuvieras

a mi lado          Brigitte

convencimniento

malva convencimiento

de tu llegada

brizna

de aquella voz

(tu otra voz

en las películas)

que Brigitte Bardot

venga hasta Barajas

al aeropuerto              ella

sabe mi dirección          la calle

el número          supongo que

primero telefonearía

le daba todos mis datos

en mis cartas          mi nombre

lo conoce también           cartas

con palabras escritas a mano 

cuidadosanemente         puedo

ir         si supiera horarios 

puedo acudir       mi deportivo

calle María de Molina

el acelerador        cuidado

con la multa por exceso

de velocidad         mi coche

rojo       ciento cuarenta

o más    atento         puede

estar esperándome          algo

más el pedal        Canillejas

es sólo ya un silbido

apagadísimo        ciento ochenta

puede haber un fotógrafo

o dos o cinco molestándola  


(Alfonso López Gradolí, fragmento de Quizá Brigitte Bardot venga a tomar una copa esta noche. Libros del Aire, Madrid, 2013).

Comentarios

  1. Esperando a Brigitte Godot...o alguna que se le parezca.

    ResponderEliminar
  2. Tengo entendido que el poema tiene algo de autobiográfico. Todos esperamos a alguien imposible en algún momento de nuestras vidas.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Un poema de Raine

    DE MUJER A AMANTE Soy fuego encalmado en agua, una ola que se eleva del abismo. En mis venas la marea atraída por la luna se alza en un árbol de flores esparcidas en espuma de mar.  Soy aire atrapado en una red, el pájaro profético que canta en un cielo reflejado. Soy un sueño antes de la nada, soy una corona de estrellas, soy la forma de morir.   (Kathleen Raine,  Collected Poems 1935-1980 , Allen & Unwin, 1981. Traducción: J.O.)  (Nota: Este blog, como viene siendo habitual en verano, se toma un descanso de aproximadamente un mes. Que pasen un buen y saludable verano.)  

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat

Como un río de corriente oscura y crecida

  Era un panorama extraño. En Barcelona, la habitual multitud nocturna paseaba Rambla abajo entre controles de policía regularmente repartidos, y la habitual bomba que explotaba en algún edificio inacabado (a causa de la huelga de los obreros de la construcción) parecía arrojar desde las calles laterales perqueñas riadas de gente nerviosa a la Rambla. Los carteristas, apaches, sospechosos vendedores ambulantes y relucientes mujeres que normalmente pueden verse en las callejuelas se infiltraban entre las buenas familias burguesas, las brigadas de obreros de rostro endurecido, las tropillas de estudiantes y jóvenes que deambulaban por la ciudad. La multitud se desparramaba lentamente por la Rambla, como un río de corriente oscura y crecida. Apareció un ejército de detectives, de bolsillos abultados, apostados en cada café, vagueando por la Rambla y enganchando, de un modo vengativamente suspicaz, a algunos transeúntes elegidos por alguna singular razón, hasta el punto de que incluso esta