Ir al contenido principal

Basse, exploradora en Madagascar


Éliane Basse mostrando el mapa del país explorado por ella al redactor Francisco Melgar  en París. (Foto: Estampa).

En el número 176, de 23 de mayo de 1931, aparece en la revista gráfica Estampa, muy popular en la época, un reportaje titulado "Una muchacha de 25 años que ha explorado sola las regiones salvajes de Madagascar cuenta a los lectores de Estampa su aventura". El artículo lleva la firma de Francisco Melgar, corresponsal de la revista en la capital francesa. Nos explica que Éliane Basse, nombre de la intrépida exploradora, es licenciada en Ciencias y está preprando su tesis doctoral sobre los fósiles de Madagascar, bajo la dirección del catedrático Mr. Boule de La Sorbona.
Basse le relata al periodista algunas de las circunstancias e incidencias más pintorescas de su exploración geológica por el interior de la isla malgache, realizada bajo los auspicios del servicio de Minas de Madagascar, el Museo de Historia Natural de París y la Academia de Ciencias. "Para ir de un lugar a otro -cuenta la señorita Basse- viajaba en una especie de palanquín, el filanjana, llevado a hombros por media docena de negros...". Al principio pasó por algunos momentos difíciles con los nativos, debido a prejuicios y malentendidos, pero en general se sintió bien tratada y pudo llevar a cabo su trabajo sin excesivos problemas. "Después de esos dos años pasados bajo los Trópicos, sin ver durante meses enteros a un hombre blanco, la civilización me parece algo deliciosa. Sin embargo, no tengo por qué sentir lo que he hecho...".

La exploradora a su llegada a Tongobvy en el filanjana. (Foto: Estampa).

Basse se trajo del país de los Baras setenta cajas llenas de fósiles y muestras de rocas. En 1934 volvió a Madagascar a completar sus estudios. Fruto de ello fueron varios artículos y monografías paleontológicas sobre el cretácico de la provincia de Maintirano, en especial sobre los ammonites. Fue colaboradora del paleontólogo y jesuita P. Teilhard de Chardin, quien oficiaría su casamiento al año siguiente. La doctora Basse fue directora de Ciencias de la Tierra en el C.N.R.S. de Francia. Murió en 1985.  

Comentarios

Entradas populares

Un milagro de san Salvador de Horta

"Dos casados vizcaínos traxeron desde aquel reino a Horta una hija, que era sorda y muda de nacimiento; y poniéndola a los pies del venerable Fray Salvador, les dixo que estuviesen ocho días en la Iglesia orando a Nuestra Señora, y que después hablaría la muchacha. Pasados quatro días habló, pero en lengua catalana, conformándose con el idioma del territorio en que estaba. Entonces viendo hablar a la muda gritaron todos: Milagro , milagro . Pero sus padres como no entendían aquella lengua estaban descontentos, y levantando la voz decían que ellos no querían, ni pedían, que hablase su hija lengua catalana, sino vizcaína; y fueron a Fray Salvador, que le quitase la lengua catalana y le diese la vizcaína. Él les respondió: Vosotros proseguid la oración de los ocho días, que yo también continuaré la mía . Y cumplidos los ocho días, delante de los muchos que concurrieron a ver la novedad, dixo: Amigo, la Virgen Santísima quiere que la niña hable catalán mientras esté en el reino de Cat

Código de señales

Inmersos como estamos estos días en un clima espeso y desagrable de enfrentamientos, confrontaciones y choques de trenes, sería deseable que las partes en conficto aceptaran unas mínimas normas de conducta a fin de evitar daños innecesarios al resto de ciudadanos. Podrían atenerse, por ejemplo, al antiguo Reglamento de señales de la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles, publicado en 1949 en 1948 y que constituye un modelo de claridad y precisión.  Según dicho reglamento, lo primero y principal (Capítulo Primero, "Generalidades") consiste en que: Todos los agentes, cualquiera que sea su categoría, deben obediencia absoluta e inmediata a las señales.    Lo segundo, también de obligado cumplimiento, es la "marcha a la vista": La "marcha a la vista" impone al Maquinista la obligación de ir observando la vía con la máxima atención y de regular la velocidad del manera que pueda detenerlo ante cualquier obstáculo o señal de alto . Entre las señales más imp

Casa de postas

  El día 1 de enero de 1868 los hermanos Goncourt escriben en su Diario :  ¡Vamos, un nuevo año... Todavía una casa de postas, según la expresión de Byron, donde los destinos cambian de caballos! Y a esta casa de postas hemos llegado físicamente agotados, anímicamente hartos, con las mascarillas puestas y el distanciamiento obligado. Sin podernos saludar o abrazar como es debido y con todas las dudas del mundo acerca de lo que nos deparará el futuro más inmediato. Por desgracia, no estamos todos. Faltan viajeros. Porque a lo largo del camino nos han dejado seres queridos, familiares, amigos, a los que siempre echaremos de menos. A ellos nuestro recuerdo emocionado.    Aún así, aquí estamos. A la espera de que lleguen los caballos de refresco. Dispuestos a emprender un nuevo trayecto e impacientes por abandonar este año infausto que ahora termina. Eso sí, aferrados con firmeza a una vaga esperanza y deseando, con más fuerza que nunca, que el nuevo año sea mucho mejor y más saludable.