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Cultura y felicidad

Joan Estelrich (1896-1958)


La Revista fue una publicación cultural catalana fundada en 1914, de periodicidad irregular (quincenal, trimestral, semianual o anual, según épocas), que mantuvo a lo largo de su existencia y hasta mediados de los años treinta un nivel ciertamente notable. De orientación ideológica variada, sus contenidos incluían el ensayo, la poesía, la narrativa e incluso el teatro.
Así, el número correspondiente a julio-diciembre de 1928 consta de 118 páginas sin ilustraciones, y advierte haber sido "presentado a la censura gubernativa" (como era obligado en tiempos de la dictadura de Primo de Rivera). Se abre con unas "Moralitats d'octubre", del católico y conservador  Ramon Rucabado y termina con "El art català actual relacionat amb el més recent de la jove intel.ligència", per un Salvador Dalí que entonces solo contaba veinticuatro años. (Dicho artículo es la transcripción de la conferencia dada por el joven pintor en el Salón de Otoño de 1928. Dalí comienza así de categórico: "El arte catalán actual en su generalidad, se mueve dentro de tendencias históricamente anacrónicas. Por tanto, dentro de un estado de espíritu putrefacto"). Otros colaboradores de este número de La Revista son López-Picó, Josep Lleonart, Pompeu Crehuet, Miquel Llor, Alfons Maseras... A destacar las traducciones al catalán de un fragmento de La conscienza di Zeno, del recientemente fallecido Italo Svevo, por Millàs-Raurell; de poemas de Leopardi y Verlaine por Ricard Permanyer; y el de la pieza teatral en un acto El desconfiado prodigioso, de Max Aub, por Agustí Esclasans.
Pero tal vez uno de los textos de mayor enjundia sea "Reflexions sobre la cultura", de Joan Estelrich. En él podemos leer afirmaciones como las siguientes (traduzco):
"No creáis que la mayor cultura os dará mayor felicidad. Es preciso destruir esta ilusión si alguien la tuviese. A mayor grado de cultura, mayor capacidad de gozo, pero también mayor capacidad de dolor. La cultura os hará más ávidos, más nobles, más conscientes, más hábiles, tal vez más valientes (...) No busquéis felicidad por los caminos de la cultura. Alejaos de ella, si quereis bienestar. Si algunos permanecemos en estas vías es porque la felicidad, entendida como bienestar beatífico, no nos interesa. El más alto júbilo es el del dolor de crear o de la abnegación de darse en acciones desinteresadas. Recordad el emblema hanseático: navegar es necesario; vivir no es necesario. Yo diría también: luchar y trabajar es necesario, aunque solo fuese para consolarnos de vivir; ser feliz no es necesario".

Comentarios

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P. ¿Queres decir que toda política es un juego sucio y que se la debería dejar en manos de los sinvergüenzas? ¿Te unes a la banda de los que dicen que el mundo sólo de salvará por un cambio del corazón? ¿Es eso?

R. No. Sólo digo que hoy los políticos dependen del apoyo de las masas, y que en consecuencia son representativos del hombre medio de su país y de su tiempo, a veces un poco mejores, a veces algo peores. Si fueran mucho mejores o mucho peores, no tendrían éxito, porque jamás serían aceptados por las masas (...) Esto significa que si estás muy por encima de la media en comprensión y sensibilidad, es probable que no seas capaz de hacer mucho políticamente, en el sentido estricto de la palabra, porque no tardarás en verte obligado a hacer cosas en las que realmente no crees, lo que significa que en la práctica fallarás, pues es imposible hacer bien algo si no se cree totalmente en lo que se está haciendo...

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