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Kerouac

Jack Kerouac (1922-1969)

Ayer se cumplieron cincuenta años de la muerte del escritor norteamericano Jack Kerouac, la gran estrella del firmamento beat. De hecho, el comienzo de la llamada "generación beat" puede datarse en 1957, al amparo de la publicación de su novela En la carretera y el lanzamiento del Sputnik por la Unión Soviética (de aquí la palabra beatnik que a partir de entonces definiría a los jóvenes rebeldes y disidentes culturales).
Se diría que el éxito mató a la generación beat prácticamente desde su inicio. De la noche a la mañana aspirantes a escritores considerados impublicables ocuparon las páginas de las revistas, fueron entrevistados en la radio e incluso salieron en televisión. El fenómeno fue fulgurante, pero duró poco. La cosecha fue escasa, pero auténtica. Sobre todo hubo poetas, muchos poetas. Narradores pocos, y que hayan quedado todavía menos: solo Kerouac y su mentor William S. Burroughs, aunque en rigor el autor de El almuerzo desnudo no pertenece a la misma "generación". 
A Kerouac y sus amigos les gustaba mucho viajar en coche de un lado a otro del país y de vez en cuando hacían excursiones a México para tomar peyote. Salvo Carolyn, la mujer de Neal Cassady y amante ocasional de Kerouac, no hubo mujeres integrantes del grupo. Por encima de credos estéticos y afinidades culturales el nexo que los unía era la camaradería entre colegas. En este sentido lo que afirma Malcolm Bradbury sobre ellos parece ajustarse bastante a la realidad:  "La literatura de los beats gira en torno al vínculo entre los chicos, sus escarceos amorosos, la tristeza del descubrimiento de que el amor y las pasiones se desvanecen. Todo lo demás -la inclinación por las religiones orientales, el flirteo con el existencialismo, la fascinación por los sueños, el radicalismo político, el gusto por las drogas, la sexualidad alocada- fue mera decoración sobre una compleja red de relaciones personales."

Comentarios

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P. ¿Queres decir que toda política es un juego sucio y que se la debería dejar en manos de los sinvergüenzas? ¿Te unes a la banda de los que dicen que el mundo sólo de salvará por un cambio del corazón? ¿Es eso?

R. No. Sólo digo que hoy los políticos dependen del apoyo de las masas, y que en consecuencia son representativos del hombre medio de su país y de su tiempo, a veces un poco mejores, a veces algo peores. Si fueran mucho mejores o mucho peores, no tendrían éxito, porque jamás serían aceptados por las masas (...) Esto significa que si estás muy por encima de la media en comprensión y sensibilidad, es probable que no seas capaz de hacer mucho políticamente, en el sentido estricto de la palabra, porque no tardarás en verte obligado a hacer cosas en las que realmente no crees, lo que significa que en la práctica fallarás, pues es imposible hacer bien algo si no se cree totalmente en lo que se está haciendo...

(W. H. Auden, El prolífico y el devorador. Traducción de Horacio Vázquez…

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