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El crimen como experimento



-El crimen es un experimento -dijo lentamente-. El hombre que recurre al crimen lo hace porque se siente desesperado. Tiene que conseguir algo, pero no puede obtenerlo a causa de la existencia de otra persona; su vida corre peligro, o felicidad, y le parece que la eliminación de otra vida lo salvará. Casi siempre el crimen es el último recurso, y siempre es un experimento, porque es algo desconocido para el asesino, algo que nunca ha hecho antes, algo cuyo único resultado no es nada más que un deseo. En la vida humana, el crimen es uno de los hechos más importantes y complicados que pueden sucederle a una persona. Revela los más escondidos impulsos de la vida de un ser y es una profunda revelación de un carácter. Mucho más que cualquier otro acto, requiere un impulso enormemente fuerte, un subyugamiento de las resistencias, la conquista de multitud de inhibiciones y la creación de nuevos razonamientos. Para la sociedad el crimen es un horror; para el psicólogo es invaluable como medio para estudiar la verdadera textura del personalidad humana y comprender el mecanismo mental en general.

(Milton K. Ozaki, Drama visual. Traducción: Alberto A. Poch. Colección Rastros, Acme Agency, Buenos Aires, 1953)

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