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Abierta a los azules caminos del mundo



En inmenso perímetro se desparrama la ciudad de Barcelona, y resbala dulcemente hasta el mar por las faldas del Tibidabo y de Montjuich. Pocas ciudades pueden considererase tan naturalmente brotadas del paisaje, de la tierra madre, como una lógica floración geográfica como Barcelona. De aquí, acaso, su firmeza y solidez, lo ahincada que está en el suelo: su realismo y su apego a las formas y modos atávicos, su afición a la dulzura de vivir, al lujo, al arte, a la perfecta ordenación de las cosas. De aquí, también, su tesón en el trabajo (...).
La ciudad, opulenta de riquezas, surge de una naturaelza especialmente próvida. Está resguardada por un anfiteatro de montañas y queda abierta al mar y a los azules caminos del mundo. La parte antigua y más densa se concentra junto al puerto, artificial -¡todo es esfuerzo!-, el más concurrido y de más tráfico de España y el segundo del Mediterráneo. Además, orientada al mediodía, Barcelona es templada por un aire clemente y alumbrada por una luz que embellece cuanto toca.
Barcelona es una de las capitales más hermosas de Europa, y con todo aquello "que de una grande, famosa, rica y bien fundada ciudad puede pedir un discreto y curioso deseo", al decir de Cervantes.

(F. Ferrari Billoch, Cataluña. Temas Españoles, nº 52, Madrid, 1953). 

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Entradas populares

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).