Ir al contenido principal

Un poema de López Gradolí



LA DIFÍCIL TAREA

Algunas madrugadas escribo el resultado
de una meditación con descripciones,
las experiencias para que el lector reciba
el vaho del poema, una tensión con trama de pureza.
Miro mi alrededor de libros, la madera oscura
que los sostiene. Alineo mi pobre biografía,
reseña de una dorada trayectoria,
los recuerdos quemados por el desengaño,
rodeado de las palabras de otros, millones
y millones de letras de todos los que precedieron
a mi dedicación escéptica y fiel a los vocablos,
todos los que dijeron "mar" antes de que yo lo viera.
Estoy en una larga y deshabitada galería
y compruebo mi inermidad, mi escaso oficio
en el intento de ascensión hacia la claridad, resumen
de lo que fueron horas deslumbrantes.
La presencia poderosa del pasado tiempo,
relámpago hermosísimo sobre el azul musgoso,
ahora vuelve a esta mesa donde ensamblo palabras,
el armazón de los versos. Termina la noche
con su silencio delgadísimo. Algún día
hojearán estos poemas míos, resumirán esta tarea
con palabras cortas de aceptación o menosprecio.

(Alfonso López Gradolí, Frágil e incierto oficio. Ars Poetica, 2017).

Comentarios

  1. Gracias por tan hermoso poema. No conocía ni autor ni obra. Toda una declaración del oficio.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).