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Vejez: perspectivas



Pero el deterioro del cuerpo humano se manifiesta mayormente cuando llega a los sesenta años y entra en la vejez. Entonces la piel se pone amarilla y reseca; la frente se arruga; los dientes se caen; los cabellos ya sin jugo y blancos, dejan desnuda la cabeza. Disminuye la fuerza para tener derecha la espina dorsal, y la persona se encorva. Los humores se agotan; la carne se afloja; las membranas del oído se endurecen; la vista se debilita; los carrillos se hunden; los labios se encogen y la barba se hace puntiaguda; los huesos, en fin, se ponen quebradizos.

(L. A. Parravicini, Juanito. Obra elemental de educación. 2ª ed., Madrid, 1878).

Comentarios

  1. Madre mía, no sé como será para nosotros cuando lleguemos a esa edad; a ti y a mi no nos queda mucho (bueno a mi un pelín más), así que habrá que empezar a cuidarse un poco. :-)
    Un abrazo

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  2. Procuraremos que no se nos note demasiado, pese a lo que diga el "Juanito".
    Abrazo.

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Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).