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Anotaciones al margen



El ejemplar de Prometeo o la vida de Balzac (1965), de André Maurois, que compré no hace mucho, tiene el interés añadido de unas notas en los márgenes realizadas por un lector de los años setenta. Al parecer, el lector, no identificado, se vio en la necesidad de ir expresando su opinión a  medida que iba leyendo dicha biografía. Curiosamente estas anotaciones no empiezan hasta la página 382 (de las 655 que tiene el libro), por lo que uno se pregunta si antes no le interesó lo que había leído o que a partir de este momento es cuando empezó a formarse una opinión. Sea como fuere, he podido contar nada menos que 78 comentarios de su puño y letra, a bolígrafo, a cual más curioso y chocante. Veamos unos ejemplos:

"qué desagradable es eso"
"me está agobiando con tanto trabajo"
"¿para eso trabajaba tantísimo?" 
"qué bien se lo pasaba"
"qué horror, vivir siempre así"
"me parece un pobre hombre y no me gusta nada su manera de ser y de pensar"
"ya me estoy cansando de Balzac"
"aún no sale de un apuro, ya tiene otro encima"
"¡ahora sales con esas! es lo que pienso yo"
"pero bueno, ¿se casó o no se casó?"
"qué barbaridad, qué cosas le pasaban al pobre Balzac"
"todos los novelistas de esta época se casaban con condesas rusas".
Etc.

Maurois concluye su monumental biografía de esta manera: "Después, habiendo devorado su propio tiempo, murió joven. Pero, ¿quién no quisiera haber sido Balzac? A lo que el anónimo lector responde: "Yo no."
La última anotación, en la última página de la Bibliografía, y a propósito del Balzac de Stefan Zweig, anota: "la tengo que leer, me gustan mucho las biografías de Zweig". Y casi sin solución de continuidad añade: "esta noche vienen los de Fuengirola". ¿Hablaría con ellos de Balzac?




       

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