Ir al contenido principal

Pamela Frankau

Pamela Frankau (1908-1967)

Pamela Frankau fue una prolífica escritora inglesa que gozó de gran reputación entre los años treinta y cincuenta, para luego ir cayendo en el olvido, como otros autoras notables de su época, por ejemplo Clemence Dane o Storm Jameson. Pertenecía a una dinastía de escritores de origen judío: su abuela, su padre, su hermana y su tío lo fueron. Tras la muerte de su amante, el poeta Humbert Wolfe, se convirtió al catolicismo. Se volvió a casar, se divorció y pasó los últimos años de su vida en compañía de la productora teatral Margaret Webster.
De las más de veinte novelas que escribió, con un estilo accesible y elegante, tan solo un par de ellas han sido traducidas al castellano, y de esto hace ya más de cincuenta años: La cabaña de los sauces (AHR, 1953) y A través del bosque (Plaza y Janés, 1961). A finales de la década de los ochenta su nombre volvió a ponerse en circulación en los medios anglosajones gracias a la reedición de algunas de sus obras por la editorial feminista Virago.
Uno de sus últimos libros, Pen to Paper: A Novelist's Notebook (1961), es un interesante testimonio en parte autobiográfico y en parte cuaderno de notas de escritor. Según Frankau, a la hora de escribir una novela primero piensa en los personajes, luego en la trama. "Personajes que existen; una ilusión de realidad prerservada de varias maneras; una historia que avanza, contada en un lenguaje aceptable. Estos son mis objetivos".
En cuanto al aprendizaje nos dice: "El único método para aprender a escribir es seguir escribiendo; la única manera de salvaguardar el talento es ejercitándolo. Y esto significa mantener la puerta de tu cuarto cerrada y trabajar sola. Más allá de la puerta pueden aguardar los ruidos de la carroza seductora o el silencio hueco de la aparente derrota. Ni lo uno ni lo otro, mientras trabajas, te concierne. Tu incumbencia es con un don, y el servicio de él."   

Comentarios

Entradas populares

Políticos mejores y peores

P. ¿Queres decir que toda política es un juego sucio y que se la debería dejar en manos de los sinvergüenzas? ¿Te unes a la banda de los que dicen que el mundo sólo de salvará por un cambio del corazón? ¿Es eso?

R. No. Sólo digo que hoy los políticos dependen del apoyo de las masas, y que en consecuencia son representativos del hombre medio de su país y de su tiempo, a veces un poco mejores, a veces algo peores. Si fueran mucho mejores o mucho peores, no tendrían éxito, porque jamás serían aceptados por las masas (...) Esto significa que si estás muy por encima de la media en comprensión y sensibilidad, es probable que no seas capaz de hacer mucho políticamente, en el sentido estricto de la palabra, porque no tardarás en verte obligado a hacer cosas en las que realmente no crees, lo que significa que en la práctica fallarás, pues es imposible hacer bien algo si no se cree totalmente en lo que se está haciendo...

(W. H. Auden, El prolífico y el devorador. Traducción de Horacio Vázquez…

El Centauro

Maurice de Guérin, nacido en 1810 en el castillo albigense de Caylar, en Andillac, y muerto en el mismo lugar poco antes de cumplir los veintinueve años, es uno de los más exquisitos poetas románticos franceses. Su obra, póstuma, es tan breve como corta fue su vida. Jules de Goncourt dijo que entre los poetas modernos solo Maurice de Guérin hizo el hallazgo de una lengua para hablar de los tiempos antiguos. También fue elogiado, entre otros, por Sainte-Beuve, Remy de Gourmont, Rilke y Mauriac.
En julio de 1954 se publicó en Albi (Tarn), en la Imprimerie Coopérative du Sud-Ouest, un librito de 44 páginas, en octavo, con su poema en prosa más celebrado, "Le Centaure", en el que un viejo compañero de Quirón, llamado Macareo, expone al adivino Melampo sus pensamientos sobre el paso del tiempo y evoca con nostalgia su vigorosa juventud. El poema fue dado a conocer por George Sand en 1840 en la Revue des Deux Mondes. 
La edición incluye, además del texto original, la traducción …

De Anaïs Nin a Nicolás Guillén, con un interludio musical.

En los diarios tempranos de Anaïs Nin, escritos en los años veinte, el apellido Madriguera aparece en varias ocasiones. Paquita y Enric Madriguera eran dos hermanos catalanes, músicos precoces y amigos del compositor hispanocubano Joaquín Nin Castellanos, padre de Anaïs y de Joaquín Nin-Culmell, compositor como su padre. Ambos se alojaron en varias ocasiones en casa de Anaïs. Paquita fue una reconocida pianista, que más tarde se casaría con el guitarrista Andrés Segovia. Enric era violinista y tras empezar una prometedora carrera como intérprete clásico, al llegar Estados Unidos se pasó a la música moderna con gran éxito. Al frente de su banda se hizo famoso como compositor de canciones y bailables de ritmos latinoamericanos, compitiendo en este ámbito con su compatriota Xavier Cugat. El figuerense había empezado su carrera profesional en La Habana, donde se había criado y formado también como violinista.
Una de las canciones más recordadas de Enric Madriguera es "Adiós", co…