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El prisionero 6865


Este hombre con aspecto demacrado que ven aquí es Giovannino Guareschi (1908-1968). En nada se parece físicamente al sano y risueño Guareschi, autor de la famosa serie humorística de Don Camilo. La fotografía está tomada en 1944 en el Lager 333 de Sandbostel. Al día siguiente del armisticio entre Italia y el ejército aliado en septiembre de 1943, Guareschi, soldado del ejército italiano en Alejandría, no pudo impedir ser capturado por los alemanes y enviado a un campo de concentración en Polonia. Más tarde fue trasladado a Alemania, donde permanecería hasta el final de la guerra.
Guareschi narró sus padecimientos, sensaciones y penurias como el prisionero 6865 en Diario clandestino 1943-1945 (1949), singular testimonio en el que la realidad más cruda, el humor, la tristeza y, pese a todo, el optimismo, se mezclan de forma conmovedora. Fue ideado y empezado a redactar durante el internamiento en Polonia. Muchos de sus reflexiones e historias fueron leídas por el propio Guareschi a sus compañeros de prisión. Durante todo este tiempo mantuvo un diario, "Bertoldo hablado y musicado", del que era único redactor e iba, junto con su amigo Arturo Coppola que tocaba el acordeón, de barracón en barracón para leerlo y tratar de aliviar la dureza del cautiverio.

Diario clandestino está dedicado "A mis compañeros que no volverán", y en sus "Instrucciones para el uso", el autor advierte: "El mundo nos olvidó. La Cruz Roja Internacional no pudo ocuparse de nosotros porque nuestra denominación de Internados Militares era nueva y no estaba prevista (...) Estuvimos peor que abandonados, pero esto no bastó para convertirnos en animales: con nada reconstruímos nuestra civilidad (...) Sigo siendo el demócrata de entonces. Ya sin chinches ni piojos ni pulgas; ya sin ratones que me caminen por la cara; ya sin hambre y hasta sin apetito y con mucho tabaco, pero sigo siendo el demócrata de entoces, y no diré sobre nuestro Lager ninguna palabra que no esté aprobada por los del Lager. Por los vivos y por los muertos. Porque en la verdadera democracia es necesario tener en cuenta también a los Muertos."   


Comentarios

  1. “Porque en la verdadera democracia es necesario tener en cuenta también a los Muertos.": una verdad como un templo.

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FINAL

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(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).