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Gambara


La obra maestra desconocida es una de las obras maestras de Balzac más conocidas, pero Balzac tiene una obra maestra desconocida que es un pendant de aquella y que se titula Gambara (disimulen el trabalenguas). El protagonista es Paolo Gambara, un músico italiano emigrado a París que malvive junto a su resignada esposa Marianna, como componedor de instrumentos. Su ambición, no obstante es ser un compositor de genio, a cuyo fin vuelca todas sus energías en una ópera sobre Mahoma que plasme su elevado ideal de la "música imposible". Para Gambara la música es arte y es ciencia. Pero lo que los demás oyen cuando toca sus notas al piano es una aglomeración de notas disonante y sin ningún sentido armónico. Su música solo alcanza cierta coherencia y elevación cuando Paolo está bebido y toca un instrumento de su invención "que podía reemplazar a una orquesta entera, y al que daba el nombre de panharmonicum."
En Gambara (1837) abundan las disquisiciones sobre música y en especial sobre la ópera (tarea en la que al parecer le ayudó Meyerbeer, cuyo Roberto el Diablo se desmenuza a lo largo de una docena de páginas). El conflicto entre el ideal artístico, su búsqueda perpetua y el logro inalcanzable constituye el meollo de esta nouvelle. Al final Gambara y su esposa acaban mendigando en la calle, tocando él con la guitarra pasajes de su nonata ópera, mientras ella, que antes se ha encargado de hacerle beber unos vasos de aguardiente para que toque mejor, pasa el platillo. El párrafo final es sobrecogedor:
"Al ver la moneda de oro el viejo Gambara se echó a llorar; y luego tuvo una reminiscencia de sus antiguos trabajos científicos, y el pobre compositor pronunció, enjugándose las lágrimas, una frase que la circunstancia hizo conmovedora: -El agua es un cuerpo quemado."  

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Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

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     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

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     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

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Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).