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Aforismos de Watkins


Vernon Watkins (1906-1967)

Un poeta solo necesita un enemigo: su reputación.

Escribe para los muertos, si no quieres decepcionar a los vivos.

Un estilo auténtico no puede aprenderse de los contemporáneos.

El sufrimiento es un gran maestro: no sabemos nada hasta que no sabemos esto.

Los críticos, incluso los menos importantes, están obligados a demostrar su vitalidad, como las pulgas de playa.

La composición es espontánea, pero la verdadera espontaneidad en poesía es casi siempre algo demorado. Es la comprobación, la corrección, la declaración transfigurada, lo que hace el poema inolvidable.

Un poema verdadero se renueva a sí mismo cuando concluye.

El arte es milagroso. No hay teoría destructiva o restrictiva del arte que no pueda ser contradicha por un obra de genio.

(Vernon Watkins, New Selected Poems. Edición de Richard Ramsbotham, Carcanet Press, Manchester, 2006).

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Entradas populares

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).