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Reflexiones en la cocina

Margaret Storm Jameson (1891-1986)

De vez en cuando es conveniente volver la vista hacia atrás y observar cómo ni la gran alegría ni la gran desesperamza nos han dicho nada, absolutamente nada. Tenía yo catorce años cuando nos mudamos a otra casa. Todavía me veo frente a una mesa de la cocina colocada junto a la ventana, cortando yo una rebanada de pan; en aquella cocina tan grande, tan llena de aire y de luz. Afuera oía a los chiquillos que jugaban en un jardín y me inundó una intensa y deleitosa alegría ante la idea de tener que vivir allí, alegría en cierto modo mezclada con el olor del pan fresco que estaba untando de mantequilla, y con la idea de los posibles nuevos amigos. Nada me ponía sobre aviso acerca de la decepción que aquellos muchachos habrían de hacerme sufrir al burlarse de mi asombro. Ni, mientras experimentaba yo la angustia de que de mí se riesen, podía imaginarme -y al propio tiempo sentirme consolada- el momento en que se convertirían en hombres y mujeres ejemplares y de los que nunca llegaría siquiera a saber si vivían  o habían muerto.

(Storm Jameson, El diario de Mary Hervey Russell. Traducción de Mariano de Alarcón. Editorial Sudamericana, 1947)

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"Este texto es la historia del reencuentro con un autor que me ha acompañado con intermitencias durante cincuenta años, y cuya vida, personalidad y obra literaria me resultan especialmente fascinantes. Pero no es solo eso. En cierta forma Prokosch también es el pretexto para hablar de escritura y libros. Del oficio de escritor. Del éxito y del fracaso. De críticas y rechazos. De realidad y ficción. Del azar. De máscaras. Esto es, de vida y literatura."


Mayo del 68: Una visión

"Estoy convencido de que de no haber sido bueno el tiempo reinante durante el mes de mayo, la revolución no se hubiera podido hacer. Quizás se hubiera reducido a unas cuantas escaramuzas. La lluvia y el frío suelen atenuar los ánimos revolucionarios más que ninguna otra cosa. Sé que esto podrá resultar cínico, pero yo creo que es verdad. La policía de París también compartía mi opinión.  Tengo entendido que los oficiales de la Prefectura se reunían todos los días para estar al corriente de los boletines meteorológicos." Quien así habla es el periodista Jack Hartley, narrador y uno de los protagonistas de la novela El alegre mes de mayo (1971), del escritor estadounidense James Jones.
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Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.