Ir al contenido principal

Sentirse mujer

Marise Ferro (1907-1991)


Es pavoroso, en ciertos momentos sentirse mujer; y saber que llevamos, dentro de nosotras, elementos de disgregación que escapan al dominio de nuestra inteligencia. En ciertos momentos, también yo, que me reduzco a frialdad a fuerza de razonar, me siento agitada, desordenada, toda yo física, de la cabeza a los pies, con un cuerpo ávido y tan tico en sensibilidad que fantaseo sobre la vida de mis órganos, como si fuese un paisaje o una idea. Mi animalidad no me humilla, pero me espanta porque me absorbe y me hace sentir debilidad de mi inteligencia. Entonces me abandono, lloro por mí misma, desprecio mi feminidad, y, cuanto más lloro, me desprecio y me abandono, tanto más fuerte me siento. La acuidad de mis sentidos se vuelve más embriagadora que el dolor, y me entrego plenamente a la alegría de sentirme mujer, presa de emociones imponderables, cálida, instintiva e impúdica.

(Marise Ferro, Treinta años, Cristal, 1941. Traducción de A. Esclasans). 

Comentarios

  1. Hola Jorge, en esta frase " Mi animalidad no me humilla, pero me espanta porque me absorbe y me hace sentir debilidad de mi inteligencia", no entiendo muy bien cuando dice: me hace sentir debilidad de mi inteligencia.


    ResponderEliminar
  2. El fragmento citado forma parte de una larga y sutil reflexión que la protagonista de la novela tiene en torno a su amante, y se plantea sus dudas. Ella es consciente de su inteligencia, pero teme que mostrarse tal cual es, con toda su pasión, pueda interpretarse por parte de él como una "debilidad". Esto es lo que, en mi opinión, quiere transmitir la autora de su personaje.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Nuevo libro

"Este texto es la historia del reencuentro con un autor que me ha acompañado con intermitencias durante cincuenta años, y cuya vida, personalidad y obra literaria me resultan especialmente fascinantes. Pero no es solo eso. En cierta forma Prokosch también es el pretexto para hablar de escritura y libros. Del oficio de escritor. Del éxito y del fracaso. De críticas y rechazos. De realidad y ficción. Del azar. De máscaras. Esto es, de vida y literatura."


Cuando se apaga la luz

"Ningún hombre es listo cuando una mujer apaga la luz".

(Barry Sullivan en Mujer inteligente, 1948, de Edward A. Blatt. Guion de Alvah Bessie y otros).

Diálogo entre un tirano y un poeta en torno a la literatura

-Bueno, a ver, ¿qué haces?
-Perdona, Schiavón, estaba pensando en voz alta.
-No, si por mí, puedes seguir.
-Le daba vueltas a la retórica.
-¿...?
-Es que yo entiendo que la literatura -y creo que todo es literatura- se nutre de tres componentes que, por orden de importancia, son: la retórica, la sensibilidad y la inteligencia.
-Desmenuza, por favor.
-Entiendo por retórica el dominio del lenguaje; por sensibiliodad, la capacidad de sorprenderse y fabular; por inteligencia el saber ordenar lo escrito.
-Arnaldo..., me da la sensación de que todos los que habláis de literatura decís excactamente lo mismo.
-Siempre se dice lo mismo.
-Entonces, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo?
-Tú no ganas ni pierdes el tiempo.
-Bueno, era una forma de expresarme.
-Exactamente..., como todo. La literatura es el catálogo de las formas de expresarse.
-Luego... ¿todas las obras dicen lo mismo?
-Se diferencian en el número de palabras que necesitan para decirlo y en el orden que se establece entre ellas.