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Panteón


Lo que más le cuesta a un escritor es restarle importancia a lo que hace, que no siempre se limita a ser lo que escribe. Avanza por el camino solitario de la literatura, y esto a veces lo atenaza y lo agobia. Pero ¿acaso no es el sentimiento natural de todo escritor que se precie de serlo? Hay que tener mucha fuerza de voluntad para seguir. Y asumir la incomprensión, el etiquetamiento, la desubicación. Asumir que los libros de uno no son más que gotas en el océano. Entonces se pregunta, como reacción a esa bocanada de realidad, si tiene sentido pensar que sus libros serían otra cosa que gotas en el océano. Se convence de que el único camino cierto es ser uno mismo, con todas las consecuencias, con todas. El escritor ha de salir del panteón de sus propios libros o si no el muerto será él.

(Adolfo García Ortega, Fantasmas del escritor, Galaxia Gutenberg, 2017).
  

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Entradas populares

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).