Ir al contenido principal

Objetos personales


El mondadiente de oro de Lucas Beauchamp.
La rosa de Emily Grierson.
El monedero de platino de Temple Drake.
La mazorca con la que Popeye fuerza a Temple Drake.
El frasco con luciérnagas de T. P.
La dentadura postiza de Anse Bunchen.
Las botas nuevas de Jiggs.
El tubo de dentrífico de Joe Christmas (niño).
La capellina y el hato de Lena Grove.
La cadena del reloj de Gavin Stevens de cuyo extremo pende la condecoración Phi, Beta, Kappa, conferida por la Universidad de Harvard.
Las máquinas de coser de Ratliff.
El corbatín negro de Flem Snopes.
La sombrilla de la Sra. Copmpson.
El sable del coronel Sartoris.
El ramito de verbena en el pelo de Drusilla.
La pistola de duelo (no usada) de Bayard Sartoris.
El delantal de hule negro de Miss Zilphia Gant.
La guadaña con la que Wash Jones mata al coronel Sutpen.

La pipa de Faulkner.

Objetos, objetos...

Comentarios

  1. Un inventario mental que bien puede caber en un suspiro y sirve para atar a su propietario a este mundo sin contornos físicos.

    ResponderEliminar
  2. Como Faulkner no suele dar muchas detalles físicos de sus personajes, entonces los objetos que les pertenecen pasan a describirlos o a definirlos.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Un poema de Pizarnik

OJOS PRIMITIVOS

     En donde el miedo no cuenta cuentos y poemas, no forma figuras de terror y de gloria.

     Vacío gris es mi nombre, mi pronombre.

     Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocida que soy, mi emigrante de sí.

     Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración.

     Y cuando por la mañana temes encontrarte muerta (y que no haya más imágenes): el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

(Alejandra Pizarnik, Nombres y figuras, Picazo, Barcelona, 1969).

Nadie acaba como empieza

Harold J. Stone: Recuerda que las personas cambian.
Don Murray: ¿Por qué?
Harold J. Stone: Los hombres, las mujeres, los juegos de cartas, los amigos en quien confías... Todos. Nadie acaba como empieza.

(Duelo en el barro, 1959, de Richard Fleischer. Guion de Alfred Hayes y A. B. Guthrie).

Un poema de Iglesias Díez

FINAL

Cuando el amor solo sea
un haz de quebradas luces,
entre tus dedos seguiré siendo
ceniza de Luna.

(Carlos Iglesias Díez, Pájaro herido. Bajamar Editores, 2018).